PASEO POR EL ARTE

Anna Rodà

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        Presentación

          Desde su inicio el Rincón del Pensador ha sido sensible a la divulgación del arte, y siguiendo la línea de la revista, era obvio que se ampliaran los parámetros de las salas de exposiciones y que se divulgaran conocimientos sobre el hecho artístico. Y ante esta nueva pagina que se incorpora   con la pretensión de   plasmar  pequeñas  pinceladas  que  nos adentren poco a poco en este mundo tan pasional para unos y tan desconocido  e incomprendido para otros, agradezco poder participar y  hacer de guía por este maravilloso paseo del  arte, que siendo tan extenso os pueda  ser útil de alguna manera.

          Para vuestras sugerencias o si queréis  exponer vuestras obras en las salas virtuales de esta publicación, completamente gratis, podéis poneros en contacto mediante el correo: amboscasos@yahoo.es

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Noviembre 2.008    

 

ARTE BIZANTINO

 Bizancio, la antigua Constantinopla fundada por los griegos en el s. VII a. C., fue convertida en la nueva Roma, cuando el emperador Constantino trasladó su residencia en la misma en el s. IV d.C. o año 395 de nuestra era, y pasó a ser capital del Imperio de Oriente, cuando en mandato del rey Teodosio, éste dividió el imperio romano entre sus dos hijos: Honorio y Arcadio. Y este imperio abarcaba todos los territorios orientales del mar mediterráneo: la Península Balcánica, Asia Menor, Siria, Egipto y Cirenaica. Y comprendía más de veinte pueblos de distintas razas y lenguas. Emergió como autoridad cristiana y subsistió hasta el año 1453, aproximadamente durante un milenio finalizando sus días como un estado griego ortodoxo.

 A partir del siglo V, fue cuando se inició un arte basado en un lenguaje propio y peculiar que en época del emperador Justiniano (527-565) comenzó a consolidarse, con lo que podemos hablar de una etapa temprana formativa o primera edad de Oro. Este monarca logró reunir la mayor parte del antiguo Imperio Romano, que entraba en un periodo de fragmentación, a causa de los bárbaros del norte y de los persas. Compiló el Corpus juris civilis, con las normas y leyes dictadas por él mismo y las que recogió provenientes de la época de Diocleciano. Esta etapa abarcó los siglos VI y VII, y anduvo pareja con la invasión de los godos y los hunos, y en alerta con los persas, con los que los bizantinos lidiaron varias guerras, al igual que con los visigodos, cuyo resultado fue la perdida de parte de los Balcanes y la península Ibérica. En esta cultura se juntaron y se fundieron las corrientes del saber helenístico, oriental y cristiano, que trascendieron con gran énfasis en el arte, que brillante y refinado relució en sus iglesias, palacios y monumentos, siendo Bizancio la ciudad que destacó por su extensión, riqueza e industria.

 Tras un periodo pobre en el avance artístico y de producción arquitectónica sobretodo en lo que respecta a los monumentos y conjugada con la contienda abierta con los iconoclastas, fruto de la prohibición del emperador León III, el Isaurio de venerar imágenes, obligando a los bizantinos que destruyeran todos los iconos o “eikón del griego imágenes y representaciones religiosas que contenían figuras humanas, hecho que condenó el Papa y su entorno italiano; hacia el año 850 se inició el arte bizantino medio o segunda edad de Oro que se mantuvo hasta el 1204 y que constó a su vez de dos fases: 

- la de la dinastía macedónica entre el 850 al 1050

- la dinastía de los Comnenos del 1050 al 1204, en la que sobrevino la toma del poder del Asia oriental bizantina por los turcos selyucidas y el acaecimiento del Gran Cisma de Oriente y Occidente en el 1054, que causó a los bizantinos la perdida de los territorios italianos. A pesar de ello Alejo Comneno pidió refuerzos al papa Urbano II para luchar contra los turcos selyucidas, librándose, así del 1095 al 1099, la primera Cruzada. A partir del 1180, Bizancio cayó en una profunda crisis, hecho que aprovecharon los venecianos y consiguieron saquear la ciudad de Constantinopla y apoderarse de innumerables tesoros que guardaron celosamente en la catedral de San Marcos de Venecia y otras iglesias del occidente.

 - El arte bizantino tardío o tercera edad de Oro,  en el que poder  paso a manos de Imperio latino (1204 a 1261), y que posteriormente se fraccionó en diversos y pequeños estados, en los que cada uno de ellos quiso recuperar el florecimiento de antaño. Miguel Paleólogo, logró conquistar Constantinopla, en 1261, permaneciendo su dinastía hasta el año 1453,  fecha que puso punto final a la historia de Bizancio al ser tomada por los turcos otomanos, tras un periodo de debilidad económica y agraria. A continuación su cultura floreció en los países eslavos, en Rusia y en el este de Europa transcendiendo hasta hoy día a través del Monte Athos.

La literatura bizantina fue brillante, sobretodo en el apartado de teología con San Juan Damasceno, que trascendió por su gran obra Fuente del conocimiento, y por los escritos que entablaron polémicas como el diálogo Contra los maniqueos o el tratado Contra los monotelistas, y entre sus obras menores el tratado Sobre los dragones y los fantasmas, un tema contra la supersticiones. Otro escritor fue el filósofo y teólogo Juan Filopon, que investigó sobre el movimiento de los cuerpos. Los polígrafos como Focio y Miguel Psellos, éste últio como cronista imperial. Artículos de historia descriptiva cuyo cronista fue Procopio de Cesárea, que escribió ocho libros sobre las guerras  que hubo en la época del emperador Justiniano, un panegírico de sus obras públicas y la Historia secreta. También hubo juristas como Agatías que publicó su libro de poesía erótica Daphniaca, además de epigramas y sonetos; Otros autores fueron Evagrio Escolástico, Miguel Ataliates, o Juan Zonaras, historiador, canonista y jurídico famoso por su obra Epitomé historion o Cantacuceno, que escribió sus memorias, siendo una gran documento de la historia bizantina, redactando asimismo una defensa del hesiquiasmo (escuela espiritual de la Iglesia ortodoxa). También figuran estadistas como Juan Cinamo o Nicetas Acominato, éste con sus escritos sobre Constantinopla; o el polemista Jorge Paquimeres, o Jorge Acropolita que fue escritor, teólogo e historiador bizantino que nos ha dejado un gran numero de estudios teológicos, vidas de santos, oraciones fúnebres y una interesante Crónica sobre la historia del imperio griego. Dentro de la cronografía surge el nombre de Sincello que escribió su obra Chronographia, que relataba la vida de los emperadores romanos, o Cedreno con su Historia Universal. De gran interés fue al igual Constantino VII Porfirogéneta con sus obras De ceremonis, que relató acerca de las ceremonias cortesanas, o De administrando imperio con consejos para su gobierno. O La Alexiada de Ana Comnena. Las gramáticas de Nicéforo Basilaces, y poetas eruditos que plasmaron la belleza de la naturaleza como Teodoro Metoquites y Máximo Planudes, o de carácter didáctico con Psudo Isócrates. Y en cuanto al padre de la sátira bizantina resaltó el nombre de Luciano que nos dejó sus Diálogos de la Muerte.

A líneas generales el arte bizantino estuvo marcado por el poder, por la riqueza, y por el gusto y sofisticación de la sociedad que lo refrendaba, caracterizándose como un arte vital, expresivo, suntuoso, debido al uso continuado de materiales como el oro, y muy profesional dada la gran habilidad que poseían sus creadores ante la variedad de temas, medios o soportes y tipos que desarrollaron, mostrando a la vez influencias grecorromanas, que fueron aceptadas y se difundieron por Rusia, Armenia, Bulgaria, Europa occidental y en el medio Oriente. Al igual que el arte paleocristiano estuvo protegido por el poder y fue asimismo esencialmente religioso, por tanto anduvo a la par con su historia política. Y como que el emperador reclamaba la autoridad política y la religiosa, esto fue sembrando poco a poco la separación de la iglesia de oriente – ortodoxa, con la de occidente – católica, y de ello derivó el nacimiento y formación del arte bizantino, que estuvo protagonizado de un gran misticismo que desarrolló y encerró una simbología cargada de una complicada iconografía e iconología con pinturas de diseños planos carentes de modelos y de apariencias corpóreas, muy estilizadas, cuyos personajes mostraron una expresión idealizada de quietud con elegantes ademanes, transmitiendo una actitud hierática y distante, que tuvo su aplicación en la arquitectura y que trascendió a las futuras artes románicas y góticas.

 Arquitectura bizantina

 Se basó en influencias del arte romano, del helenismo griego, del persa sasánido y de las nuevas concepciones estéticas del cristianismo.

Los edificios fueron conformados con plantas de tipo central de forma en cruz griega, de brazos iguales, pudiendo ser cuadrada, circular y octogonal, de ladrillo o piedra en sus exteriores y revestidos de mosaicos en sus interiores, los cuales se ayudaban de pintura en los detalles de las escenas, sobretodo en rostros, bordados y joyas. La gama de colores que empleaban era muy extensa, siendo la azul la  más rica de todas.  Las imágenes, de posición frontal, no superaban los tres cuartos, y por lo general eran altas, estilizadas y estrechas, en cuyas vestimentas detallaban largos pliegues con arrugas. Sus caras mostraban una expresión inteligente, resaltando sus grandes ojos rasgados. Y sus manos eran largas y delicadas.

Y lo mas notable de su construcción fueron sus cúpulas, que a excepción de los inmuebles de planta octogonal, las sostuvieron sobre pechinas, o triángulos, que era el espacio que quedaba en centrar la cúpula redonda sobre una base cuadrada. En ocasiones en plantas de cruz griega dispusieron varias cúpulas que solían estar una en cada brazo, siendo la central la de mayor tamaño

En los espacios laterales que quedaban abiertos los cerraron con bóvedas de cañón y de arista.

Usaron arcadas de medio punto sobre columnas, cuyo fuste era monolítico y sus capiteles, que aumentaron de tamaño adoptaron varias formas. Hubo el de tipo teodosiano, una evolución del corintio formando avisperos, el cúbico de caras planas con relieves a dos planos de motivos zoomorfos, o vegetales. En ambos se colocaba sobre ellos una forma troncopiramidal, decorado con símbolos cristianos, naciendo de esta manera al llamado orden cimacio que estuvo formado de ábacos.

Arte Bizantino temprano del año 300 al 700 aproximadamente

Arquitectura

 Fue un periodo representado por la cimentación de grandes obras arquitectónicas emprendidas por el emperador Justiniano, basándose en un tipo uniforme de iglesia centralizada, siendo Constantinopla y Ravena los lugares que escogió para su alzamiento.

 

Constantinopla:

La primera y de carácter cristiano fue el templo de uso palatino San Sergio y de San Baco fechado entre el 527 y el 536, que concebido en un recinto cuadrado se inscribía dentro de él una espectacular forma octogonal, alternando lados rectos y exedras, o espacios curvos vacíos, cubierta por una cúpula de ladrillos, gallonada, o de gallos, es decir de forma similar a los gajos de una naranja, apoyada sobre dos pisos de columnas. 

 La iglesia de Santa Irene tuvo su origen en época del emperador Constantino, pero tras sufrir un grave incendio en el año 532, Justiniano la levantó de nuevo, aunque posteriormente y como consecuencia de otro incendio y de un terremoto, tuvo que ser remodelada, con lo que tenemos un claro ejemplo evolutivo, ya que forjada a partir de una planta basilical, se transformó en una planta de cruz griega inscrita en un cuadrado. Se cubrió con una bóveda y se la dotó de dos cúpulas, una de ellas de base elíptica, en el mismo eje. En la bóveda de horno se dispuso una gran cruz negra sobre un pedestal de cuatro escalones sobre fondo dorado, símbolo predilecto en la época de los iconoclastas. 

 

Pero la más relevante de todas y que se usó como catedral de los patriarcas, fue la de Santa Sofía, o Divina Sabiduría, remodelada entre los años 532 Al 537, remontándose tras diversas causas hasta el 558, al sufrir un incendio el primer templo que se erigió en el s. IV. De pequeño tamaño, de planta central de carácter basilical, de tres naves, con un segundo piso en la del medio, se conjugó admirablemente con la de cruz griega. Su sencillez interior la colmó de un gran efecto de amplitud y claridad, acrecentado por las 40 nervios entre los que se intercalan amplias ventanas, por las que entraba la luz del día, de un solo arco, carentes de adornos, situadas en la gran cúpula lisa, central de piedra porosa y de teja, de 31 metros de diámetro y de 55 metros de altura, descansando sobre la intersección de los brazos en cruz sobre pechinas por medio de dos semicúpulas perpendiculares al eje longitudinal, en las paredes. Sus arquitectos fueron Isidoro de Mileto y Artemio de Tralles y dispusieron en su exterior un gran atrio con dos nártex, con nueve puertas que comunicaban con la iglesia. Los mosaicos interiores de la nave central correspondían a escenas bíblicas, cuyas imágenes adquirieron majestuosidad y poder místico en si, acrecentado por el uso del oro. Se sabe que contenía La Virgen con el Niño en la bema, un Pantocrátor en la cúpula, que era la efigie de Jesús, con las piernas cruzadas y con las sagradas escrituras, dentro de una almendra y rodeado de un aura de luz blanca y de los cuatro evangelistas, uno en cada esquina; y un ciclo cristológico. Además se ubicó en ella la tribuna con el trono para el emperador. En la dominación turca, se convirtió en mezquita y se le añadieron cuatro alminares, que es lo que conforman en su conjunto una original y asombrosa  imagen externa. 

También es a destacar de este periodo la Cisterna de Basílica fechada en el año 532, y que se trata de una inmensa obra de ingeniería civil, capaz para contener 30 millones de litros de agua y que fue elaborada con 336 columnas romanas la mayoría de orden corintio, requisadas de templos paganos.

 

 El gran palacio sagrado de Constantinopla, iniciado por Constantino en el año 330 fue remodelado por cada emperador que ascendía al poder, con lo que paulatinamente se le iban añadiendo edificios, patios y jardines, hecho que perduró hasta el año 1081. Su entrada principal, la Chalcé, o puerta de cobre, atesoraba una imagen de Cristo, y tras ella le seguían los cuarteles de los protectores del palacio, con el Salón de los diecinueve Accubita, sofás o aposentos para los invitados. A continuación el palacio de Daphne, llamado así por tener una estatua de esta ninfa, estaba formado por diferentes dependencias, incluyéndose el Crysotriclinos, que era un espacio octagonal, lleno de nichos, cubierto con cúpula provista de dieciséis ventanas. Esta estancia dorada contenía el trono imperial. El emperador Teofilo entre los años 829 y 842, proyectó el Triconque, un salón de trono con tres ábsides, precedido de un pórtico semicircular al que llamó Sigma, con fuentes que manaban agua perfumada y de vino, adornando ambos techos de una riquísima decoración abrillantada y los muros de mármol.

Al este de la Chalcé. El emperador Teofilo mando ubicar el Palacio de la Magnaura, que era una sala de audiencias de planta basilical de tres naves con un ábside para el trono. Y a más tenia un platanero en donde revoloteaban y cantaban pájaros de oro junto a leones también de oro, que se ponían en movimiento cuando se reverenciaba al mandatario. Y en la costa adriática del Bósforo un edificio relevante fue el palacio de Bryas, que proveyó de jardines y fuentes, una sala en honor a la madrede Dios y un oratorio consagrado a San Miguel, entre otras dependencias.

 Ravena (Italia)

De planta octogonal y de gran sencillez exterior, manteniendo su diseño inicial es la iglesia de San Vitale datada entre los años 526 y 546, considerada como uno de los templos más significativos del arte bizantino. Domina en ella en su aspecto exterior, un rasgo de volumen, sobriedad y de verticalidad, éste dado por el esbelto tambor que sostiene la cúpula hemisférica sobre pechinas, conformada de materiales ligeros y muy resistentes, y sobre ocho pilares enlazados por arquerías, que dibujan en planta un semicírculo. Y en su interior la decoración por medio de mármoles veteado, antepechos, columnas y capiteles cimácicos, y de frescos y sobre todo mosaicos, de vivos colores y unos de los de mayor calidad y más variados y mejor ejemplo del arte figurativo bizantino, ricamente enaltecidos por la penetrante luz de sus ventanas, que aluden al tema cristiano de Dios salvando a los hombres con el sacramento de la eucaristía, aunque las imágenes se colocaron según la concepción oriental, reservándose las zonas centrales y altas de las bóvedas para la imagen de Dios, a su alrededor la de los ángeles, o mensajeros de Dios y el resto para los Santos. Cada una de ellas se caracterizaba por una notable expresividad individual con su mirada perdida, que mostraban sin lugar a dudas que habían sido hechas por unos excelentes retratistas basándose en un estilo icónico y narrativo.

En sus pies, tras el atrio, le seguía un nártex descentrado el cual tenía dos torres o entradas una destinada a los hombres y otra para las mujeres, y que daban paso a una sala de oración central con un doble anillo octogonal en donde descansaba la cúpula y a su vez formaba un corredor o deambulatorio. En el fondo se colocó el prebisterio con un tramo cubierto por una bóveda de arista y un cierre en bóveda de horno, que se establece por medio de un cuarto de esfera, con la imagen de Cristo sentado sobre la esfera del universo. Y a ambos lados del mismo, dos Phastophorias o estancias típicas del arte bizantino. La del norte o Prótesis, que es donde se prepara, consagra y custodia el pan y el vino y la del sur, o Diacónicon, que es donde se guardan los enseres litúrgicos

  Otras construcciones importantes, de influencia paleocristiana, con planta basilical, divididas en tres naves por arquerías sobre columnas, capiteles corintios y fustes de mármol fueron San Apolinar in classe del 532 al 536 y San Apolinar el Nuevo, del 561, en las que se introducen el esquema longitudinal. 

 San Apolinar in Classe que de paredes desnudas en su interior, a excepción de los sarcófagos que están situados en ellas y entremezclándose figuras humanas y simbologías bizantinas en un paisaje paradisíaco, de gran plasticidad y de carácter abstracto, preside en la parte superior del ábside y en toda su extensión un mosaico, entre otras, con las imágenes de un Cristo dentro de un medallón circular, rodeado de los símbolos alados de los evangelistas : El Águila que corresponde a San Juan, el Hombre a San mateo, el león a San marcos y el Ternero o Toro a San Lucas. Y la retrato de San Apolinar junto a los apóstoles.

San Apolinar el Nuevo de fachada a dos aguas de ladrillo se eleva en ella un campanario de planta circular. La nave central, esta delimitada por doce pares de columnas enfrentadas que sostienen arcos de medio punto y sobre ellas en los muros que sostienen se encuentran unos excelentes mosaicos que corresponden a la iconografía que estaba en auge en época de Teodorico. Se distribuyó en tres niveles, el de arriba, en pequeños cuadros, se compusieron una serie de escenas relativas a la vida de Cristo, bajo estas y entre las ventanas las imágenes de los profetas en monumentales estatuas dispuestas frontalmente sobre un fondo de oro y plantando a sus pies una verde pradera, clara alusión al paraíso; entre el intercolumnio y el orden de ventanas y profetas, en un friso continuo se disponen sendos cortejos santas mártires encabezadas por los reyes magos que acuden oferentes al niño entronizado en el regazo de Maria y santos mártires guiados por san martín que ofrendan las coronas de sus martirio a un Cristo sedente en un majestuoso trono.

También pertenecieron a esta época:

 -La iglesia de San Demetrio en Salónica (Grecia), que guarda la cripta del Santo y en los pilares se adornaron de mosaicos votivos.

el monasterio de Santa Catalina en el monte Sinaí en el actual Israel, que guardaba el mosaico de la Transfiguración de Cristo de gran calidad cromática, contó también con los primeros iconos o pinturas sobre madera, de unos sesenta centímetros de altura, para su fácil traslado y devoción; de fondos neutros, preferentemente de oro, entre ellos el de San Pedro, o el de la Virgen con el Niño en el trono entre San Teodoro y San Jorge, ambos con la vestimenta de la guardia imperial, pero que su arma es una cruz. Y un icono de unos 60 cm. de altura que hace referencia al Juicio Final y es copia de un fresco de la misma iglesia. Resalta su gran belleza y la fabulosa fisiología en los rostros de las imágenes, que con sus formas simples expresan una gran bondad y clarividencia sin límites

El monasterio de Jyari en las actual Georgia

Y tres iglesias en Echmiadzin en Armenia, entre otras.

 Artes Suntuarias

En el arte bizantino se realizaron muchas ilustraciones en miniatura para acompañar textos. Se guardan tres códices purpúreos, llamados así por el color de su pergamino y por sus letras en oro y plata, y que son: el Génesis de Viena, el Evangelio de Rosano y el Evangelio de Sinope y un evangelio el de Rábbula del año 586, que contiene una escena del sacrificio de Cristo, el cual se muestra con los ojos abiertos, señal de triunfo sobre la muerte. Y en las miniaturas se encuentran el Evangeliario de Leningrado, o el Códice de San Juan Damasceno, la Sacra Parallela, provista de más de 1600 ilustraciones de gran riqueza icnográfica. O el Salterio de Chludov en el que aparece la polémica iconoclasta.

Se continuaron tallando dípticos en marfil que revelan una extraordinaria habilidad técnica y artística. Entre ellos el marfil Barberini, o la famosa Cátedra del obispo Maximiano, sobre placas de marfil fechada en el año 533, en Ravena, que exhiben el minucioso y matemático trabajo de sus artistas. Además confeccionaron tejidos de seda con adornos iconoclastas, inspirados en los modelos sasánidas, en que los motivos se encerraban en círculos.

 En próximos paseos ampliaremos este interesante periodo que estuvo dominado por el suntuoso arte bizantino.

 

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                   ¡Hasta nuestro próximo encuentro con el arte!

 

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