RINCÓN  DEL  PENSADOR

Año VI: Nº 68 - Noviembre - 2008 Opúsculo para la reflexión y el pensar por medio del conocer.
 
Sumario:
 
Aforismos y Pensamientos….1
Miscelánea……..................….2
De   Filosofía…............…...…3
De Literatura prosa............... 4
De poética………..............…..8
Colaboraciones ….............…9
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  
    Redacción y montaje:
    Santiago Salcedo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Publicación de

  edición  Mensual

 

 

 

 

"El pensador debe exponer sus ideas con firmeza; pero sin fanatismo. El fanatismo ciega la razón e impide escuchar los argumentos de su oponente que quizás podrían enriquecerle en su saber. El objeto del pensador es crecer en conocimiento. Si una idea tuya no sirve, deséchala y toma la de tu contrario. No es ninguna humillación ni pérdida”.                    Sócrates (siglo V a.C.)

 

AFORISMOS Y PENSAMIENTOS

La palabra, hablada o escrita, es como una espada de dos afiladísimos filos. Con uno se cortan las cabezas de los que discrepan y con el otro, las de los que discrepan de los que discrepan.

 Lo peor que le puede suceder a un famoso, es que sea náufrago solitario en una isla desierta y que no lo encuentren nunca.

 El que haya razones y discrepancias para todos los gustos importa poco; lo que de verdad importa, es que unas y otras -las razones y las discrepancias- no quieran ser impuestas por la fuerza.

 

                                                                               Santiago Salcedo 

CURRICULUM DEL AUTOR

 

   S. Salcedo nació en Ayerbe (España) en el  año     1939. Actualmente reside en Barcelona desde hace años. Su espíritu inquieto le hizo viajar por varios países de Europa y América. Estudió Humanidades y Filosofía en el Seminario Santa Cruz de Huesca (España). Se interesó desde joven por la literatura, la ciencia en general y la       filosofía. Escribe  poesía, cuentos, novela, teatro y ensayo. Esta actividad creadora la ha ido alternando con un trabajo profundo de investigación sobre filosofía científica que dura ya más de treinta y cinco años. El resultado es una teoría filosófica experimental que denomina “Ontofísica”. "Filosofía experimental" que encierra, como su mayor logro, una nueva mecánica del movimiento o “movimiento substancial” y unas revolucionarias "coordenadas ónticas", todo esto por contraposición a otras “mecánicas” y que ha decidido generalizarlo como “Mecánica óntica”.

 

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 MISCELÁNEA CIENTÍFICA:

     LA FÍSICA Y SUS PROTAGONISTAS

   ISÓTOPOS

(Continuación)

       El aparato empleado por Thomson para estudiar los rayos canales aparece en la Fig. 37 y está basado en el mismo principio empleado en sus estudios de las corrientes de electrones. Partículas cargadas positivamen-te, originadas en la descarga del gas entre el ánodo y el cátodo, pasaban a través de un agujero (canal) perforado en el cátodo y entraban en la región de los campos eléctrico y magnético orien­tados en la misma dirección. Como antes quedó expuesto, la desviación verti­cal del rayo producida por el campo eléctrico es proporcional a v2 mien­tras que la desviación horizontal debida al campo magnético varía como v. Así, para las partículas con la misma razón de carga a masa pero con diferentes velocidades, las desviaciones verticales son proporcionales a los cua­drados de las desviaciones horizontales y las curvas recogidas en la pantalla fluorescente S tienen que ser parábolas.

Figura 37

 Aparato de Thomson para el estudio de los rayos canales. Los iones positivos que se mueven del ánodo al cátodo pasan a través de canales abiertos en el cátodo, y después de pasar por una pantalla entran en la región del campo eléctrico y magnético, orientados en la misma dirección. Como la desviación magnética (en la dirección horizontal) depende de la velocidad de las partículas, mientras la desviación magnética (en dirección vertical) depende del cuadrado de esta velocidad, las partículas de la misma masa, pero que se mueven con velocidades diferentes, serán distribuidas a lo largo de una parábola en la pantalla C.

      Esto fue exactamente lo que observó Thomson, pero en lugar de una sola parábola (para cada elemento químico dado) había dos o más indicando la presencia de átomos de masa diferente. Por ejemplo, en el cloro se obtuvo una parábola para átomos de cloro con masa 34,98 y otra para átomos de cloro, con masa 36,98, ambas cifras muy próximas a números enteros. Los átomos del mismo elemento que, sin embargo, tenían diferentes pesos atómicos fueron llamados "isótopos", es decir, que ocupan el mismo lugar en la tabla de Mendeleev (o Mendeléyev, ruso, creador de la Tabla periódica de los elementos). El número relativo de los átomos de cloro con estos dos diferentes pesos atómicos (medido por el ennegrecimiento de la placa fotográfica) resultó ser 75,4% y 24,6%, respectivamente. Así, pues, el peso atómico medio sería 34,98 x 0,754 + 36,98 x 0,946 = 35.457, que coincide exactamente con el peso atómico del cloro medido química­mente. Estudios posteriores de F. W. Aston1 han demostrado que lo mismo ocurre respecto a otros elementos químicos. Así, por ejemplo, el cadmio consta de

                                                                          >>>>

ocho clases diferentes de átomos con los pesos 106, 108, 110, 111, 112, 113, 114, 116, y las cantidades relativas de 1,4, 1,0, 12,8, 13,0, 24,2, 12,3, 28,0 y 7,3%; el peso medioes 112,41 en perfecto acuerdo con las mediciones químicas. Así fue cómo la vieja idea de Prout volvió a cobrar toda su importancia.

      Pero aún con el descubrimiento de los isótopos perduraban algunas dis­crepancias, puesto que, por ejemplo, los pesos atómicos exactos de los dos isótopos del cloro eran 34,98, y 36,98 en lugar de 35,280 (=35 x 1,008) y 37,296 (= 37 X 1,008). Pero esto no fue una dificultad sino una satisfac­ción puesto que, según la ley de la equivalencia masa-energía de Einstein, la combinación de varias partículas debe pesar menos que las partículas primitivas por la cantidad de la energía recíproca que las une dividida por t2. Así, la diferencia entre la masa de un átomo compuesto y la masa combina­da de sus constituyentes nos hace conocer la energía implicada en el proceso de formación. Tomemos, por ejemplo, el átomo de carbono, C12 compuesto de 6 protones y 6 neutrones. La masa exacta de un átomo de hidrógeno es 1,008131 mientras para un neutrón es de 1,008945. Así, la masa total debe ser 6 x 1,008131 x 1,008945 = 12,102456. Sin embargo, las mediciones exactas dan para la masa del átomo de carbono el valor 12,003882, es decir, 0,098546 unidades menos. El llamado "defecto de masa" debe representar la masa de la energía liberada en la formación del núcleo del carbono por los neutrones y protones.

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1Francis William Aston, físico británico que ganó el Premio Nobel de Química en 1922 por su desarrollo de la masa espectrógrafo, un dispositivo que separa a los átomos o fragmentos moleculares de distinta masa y las medidas de masas con notable precisión.

(La mayoría de los datos de estos artículos, son de la obra titulada: “Biografía de la Física” de George Gamow, con los que se pretende ofrecer al conocimiento de los lectores, una línea ortodoxa razonable de la Física de ayer y de hoy.)

Un poco de heterodoxia.- La Mecánica óntica que he desarrollado, explica de un modo más acorde con la línea de lo que nos enseña la materia en todos los diferentes niveles de evolución general, las discrepancias entre el átomo de carbono c12 y la masa exacta de un átomo de hidrógeno, citado arriba y en este caso concreto. El “error” en la forma de calcular sus masas es que toman como base “creacional” el átomo de hidrógeno. ¡¡Siempre la obsesiva inclinación de recurrir a puntos de referencias fijos y estáticos!! Las diferencias observadas en los átomos citados y en el resto, son la resultante de los momentos que cada uno de estos átomos ocupa en las coordenadas Ónticas descubiertas por esta nueva mecánica. Y la relación que hay entre los cuerpos de la tabla de elementos son la resulta de un devenir progresional activo en la que los segundos son resultante de los primeros; pero con las diferencias de “espacio” que les corresponde según el punto que ocupen en esa relación progresional que decía. ¡Todo un lío esta mecánica Óntica! No me extraña que interese a muy pocos.  

       Continuará en el número siguiente

                                                                       Página 3

 DE FILOSOFÍA: ONTOFÍSICA -MIS OTROS PENSAMIENTOS-

 

MITOS DE AYER Y DE HOY

(El hombre un ser mitómano por naturaleza)          

  En el artículo anterior terminaba diciendo que:    

              Para mí, por ejemplo, por citar un caso concreto, la teoría del origen de todo el universo como una gran explosión que llaman con el término anglosajón "Big-bang", me parece un mito tan mito, como el que leía el otro día sobre el origen del universo en Las Metamorfosis, una obra escrita por Publio Ovidio, escritor latino, allá por el cuarenta y tantos años antes de Cristo.  

              … y continúa:

             Las Metamorfosis1, una obra de Publio Ovidio, como he dicho, de la que me voy a permitir leer textualmente un fragmento. El fragmento pertenece al final del primer capítulo de esta obra:

             “Se divide el caos2 en cuatro elementos; aparecen todas las especies de animales y, por fin, el hombre ocupa su lugar en el mundo”.

             “Antes de existir el mar, la tierra y el cielo, continentes de todo, existía el caos (¿la nada bíblica?). El Sol no iluminaba aún el mundo. Todavía la Luna no estaba sujeta a sus vicisitudes. La Tierra no se encontraba todavía suspensa en el vacío o tal vez quieta por su propio peso. No se conocían las riberas de los mares. El aire y el agua se confundían con la tierra, que todavía no había conseguido solidez. Todo era informe. Al frío se oponía el calor. Lo seco a lo húmedo. Lo pesado era ligero a la vez. Los dioses pusieron fin a estos despropósitos, y separaron al cielo de la tierra, a ésta de las aguas y al aire  pesado del cielo purísimo. Y así el caos dejo de ser. Los dioses pusieron a cada cuerpo en el lugar que le correspondía y estableció las leyes que habían de regirlos. El fuego, que es el más ligero de los elementos optó por la región más elevada (El Sol). Más abajo el aire y la Tierra, en su equilibrio, en lo más hondo".

             Vemos que estos mitos tienden al orden partiendo del caos, al contrario de hoy que algunas teorías científicas explican y afirman que todo tiende al desorden –algunos lo llaman entropía-. Nos cuentan que los cambios habidos han sido a golpe de catástrofe o hecatombe. ¿Los dinosaurios? Sucumbieron todos por el impacto de un asteroide o catástrofe parecida. ¿El universo? Se originó con una gran explosión que por lo visto continúa, porque según dicen aún se está expandiendo. Los planetas, los soles y todo, todo, en fin, a base  de explosión y tente tieso.

             Ironías aparte y continuando con lo que les estaba leyendo, sigue diciendo Ovidio:

             "Y así como el cielo estaba dividido por cinco zonas, asimismo quedó divido en universo. De las cinco zonas, la de en medio quedó inhabitable por el fuego (el Sol); las dos de los extremos quedaron envueltas en nieve; únicamente la central fue destinada para la vida.... -y continúa un poco más adelante- El Autor del mundo estableció la armonía en esta región: sin ella se hubieran deshecho entre sí los elementos”. (Se debe de referir en esta última frase a que los diferentes vientos enfurecidos y enfrentados hubieran acabo con todo). 

             “Desde que el Autor de la naturaleza ordenó los límites que debían de servir de barrera a los diferentes cuerpos que componen el universo, los astros, que habían estado oscuros en la masa informe del caos, empezaron a resplandecer por todas partes. Y las estrellas, imágenes de los dioses (Para ellos, éstas eran seres animados), quedaron pendientes en la alta bóveda. Los peces cortaron las aguas. Las bestias de cuatro patas corrieron sobre la tierra firme. El aire recibió los saetazos de las aves y es entonces cuando apareció un ser más perfecto, dotado de alma, que dominó a los demás. El Creador de la naturaleza puso en aquel ser su propia semilla divina. Prometeo3, uno de los numerosos hijos de Gea (Tierra) y Uranos (Cielo) de cuya unión salieron después todos los demás dioses, con barro consiguió darle un semblante o aspecto parecido al de los dioses para que, al mismo tiempo, se diferenciara de los animales y pudiera escalar el alto cielo. Así apareció en medio de esta tierra, el misterio y el interés de la humana forma”. 

           Observen la similitud del relato de la figura de barro con la que Prometeo da forma al cuerpo al que le implanta la semilla divina y el mito de la creación del hombre en la Biblia, que dice que cogiendo barro modeló un cuerpo, el de Adán y luego sopló o lo que es lo mismo, le inspiró o implantó su aliento divino que es el alma.

             Esta obra de Ovidio, en la que narra todos los mitos griegos y las complicadas relaciones de la numerosa prole de dioses y deidades del Olimpo, se basó en la "Teogonía" escrita por un griego de nombre Hesiodo que vivió unos 750 años a. de C. -Hace unos 2.800 años-.                        

            Los mitos y leyendas de los primeros tiempos, pues, se mantuvieron y yo diría se engrandecieron gracias a esta tradición oral que decía al principio, en unos momentos en los que no disponían de escritura. Y digo engrandecieron, porque al no disponer de una copia concreta y fiel de la primera versión, origen del mito, imagino que cada uno de los que lo contaba añadiría algo de su propio guiso. Si es que hasta hoy día sucede esto con aquellas noticias o hechos que corren de boca en boca. Al final, ya no conoce la noticia, ni el que la dijo por primera vez. Posteriormente, con la invención de la escritura -solamente hace unos seis mil años-, estos mitos fueron recogidos por algunos escritores antiguos, como lo que acabo de leer, gracias a los cuales, hoy día podemos tener conocimiento más concreto de todos ellos; porque si no, más de uno se hubiera perdido por el largo camino de la historia y hoy no tendríamos noticia por ejemplo de cómo entendían el origen del mundo los antiguos griegos u otros pueblos parecidos.

             Para completar un poco más la muestra de lo fantasioso e imaginativo de algunos mitos y leyendas de los que se servían, como dije, para tener una explicación de todo lo que no sabían, leeré otros fragmentos de algunos mitos que guardan alguna relación con elementos de nuestro entorno:

             Todos ustedes conocen el laurel, sobre todo los y las que cocinan; pues, bien, en griego, al menos en griego antiguo, esta planta se decía "dáfne". Pero resulta que Dáfne (laurel) era una ninfa del Parnaso que acosada por el dios Apolo fue convertida en laurel para evitar ser violada por este dios. De ahí la antigua práctica de coronar con laurel a los vencedores.

             Una Ninfa era la divinidad inferior femenina de las aguas y los bosques. Parnaso en la antigüedad, era el monte de las Musas y estaba consagrado al dios Apolo. En la actualidad esta palabra se aplica al conjunto de los poetas de un país o lengua.

             La palabra Musa era el nombre dado a las nueve divinidades grecorromanas protectoras de las artes y las letras. Éstas eran: Clío, de la historia; Euterpe, de la música; Talía, de la comedia; Melpómene, de la tragedia; Terpsícore, de la danza; Érato, de la elegía; Plimnia, de la poesía lírica; Urania, de la astronomía y Calíope, de la elocuencia.

               Narciso, hermoso joven enamorado de si mismo que, al mirarse y ver su imagen reflejada en la superficie tersa de un estanque, se vio tan bello que se enamoró de si mismo. De ahí viene la palabra narcisismo, que todos han oído alguna vez, aplicado a una persona que está enamorada sólo de sí misma.

            Afrodita (Venus para los romanos) diosa5 griega de la belleza y del amor, nació de la espuma del mar. De ella nos habla Hesiodo el griego del que acabo de decir que escribió la Teogonía y nos cuenta toda una historia:

             Gea (La Tierra) y Uranos o Urano (El Cielo) habían tenido numerosos hijos. Sin embargo, cada vez que nacía uno de ellos, Urano lo ocultaba dentro de Gea, sin dejarle salir al exterior. Gea, enojada, mantuvo conversaciones con Cronos para acabar con Urano. Con este fin, elaboró una gran hoz y cuando Urano estaba sobre ella, su hijo cogió los genitales de su padre con una mano y con la otra blandió la hoz, de tal forma que cercenó los órganos de su padre y después los arrojó al mar. Tras caer allí, fueron llevados por las corrientes mientras a su alrededor se formaba una blanca espuma de la que surgió Afrodita.

             Aquiles -¿quién no ha oído hablar del talón de Aquiles?-. Este semidiós -los semidioses eran los hijos concebidos entre un dios y una mortal o viceversa- fue hijo del rey Peleo y de la diosa Tetis, sin embargo, no adquirió la inmortalidad de su madre sino que fue mortal como su padre; Tetis sabía que su hijo era mortal, por ello trató de infundirle esta cualidad de los dioses sumergiéndolo en el río Estigia, así consiguió hacerlo inmortal en todo su cuerpo, excepto el talón por donde lo sujetaba.

             La diosa Artemisa (Diana para los romanos): Virgen, diosa de la caza y de los bosques, se la asimila a la Luna. La diosa era venerada en zonas montañosas y boscosas. Fue la diosa protectora de las Amazonas, un legendario pueblo formado por mujeres guerreras que se gobernaban sin la intervención de los hombres. Esta diosa dio su nombre a una planta medicinal y aromática, la Artemisa.

             Hermafrodito fue hijo de Hermes y Afrodita. Joven de tan gran belleza que inspiró una gran pasión en Salmácide, ninfa de una fuente. Salmácide viéndose rechazada por el joven, un día que éste se bañaba en sus aguas, se abrazó fuertemente a él pidiendo a la vez a los dioses que sus cuerpos nunca se separasen. El deseo fue concedido y así apareció un ser de doble naturaleza. De este mito salió la palabra hermafrodita, aquellos seres que tienen los dos sexos, como las flores. También se aplica a personas en casos en los que se aprecian como los dos sexos.

             La lista sería interminable y para el que esté interesado, la puede ampliar leyendo un libro de mitología. Volviendo, pues, sobre la palabra mito definida al principio y ampliando más su contenido, resulta que para algunos, hoy día, el mito se extiende a todo lo que suene a religión y, por lo tanto, afirman que la mitología está relacionada íntimamente con lo que hoy entendemos por religión. Otros lo aplican solamente a las religiones fundadas por sociedades antiguas. Hablan de mitología griega, de mitología romana o de mitología escandinava, por ejemplo; pero lo rechazan para las religiones monoteístas como la cristiana, la budista o la mahometana.

             Está comprobado que a la gente que es seguidora y creyente de una religión le ofende que se diga que sus creencias no pasan de ser un conjunto de mitos, de especie y significado no muy distinto de los otros mitos antiguos con los que están de acuerdo. De todos modos, entiendo que cualquier seguidor de ahora o de antes tiene que rechazarlo porque, si no, sería como aceptar que su religión es falsa. Algunos eruditos de las religiones modernas, ante la evidencia e incongruencia de algunas explicaciones que se narran en sus libros sagrados, aceptan que algunos de estos relatos puedan tener alguna apariencia mítica; pero eso sí, solamente achacadas a la forma de hablar de los que lo escribieron por carecer, en aquellos momentos, de conocimientos como los que tenemos ahora sobre la física de las cosas. Por ejemplo, aceptan que el mito del origen del Hombre a partir de Adán y Eva, el del Paraíso o el del Diluvio universal eran simbólicos e irreales que además hoy se sabe que ni siquiera eran originales porque se parecen a los mitos de otras culturas.

           Pero, a pesar de todo lo escrito hasta aquí, aparentemente en contra del mito, la historia de la Historia, del Arte, del saber todo humano no sería nada sin la existencia del mito. El mito es lo que distingue la especie humana del resto de especies animales. El mito reside en la fantasía y la fantasía es la fuente creadora de todo lo que en nuestra cultura valoramos  como arte, cultura y ciencia.

 Continuará.

1). No confundir con la Metamorfosis de Franz Kafka, escritor checo nacido en Praga en el 1883.

 2) No confundir este concepto con el actual referido a la llamada "teoría del caos". Una concepción determinista que en ciertas circunstancias presenta una dinámica no lineal, completamente imprevisible.

 3) Según cuenta Hesiodo de este personaje, Prometeo era uno de los hijos buenos, junto con los Titanes de Gea (La Tierra) y Urano (el Cielo). Es que también tuvo hijos malos: Los Cíclopes. (¿Abel y Caín?)

 4) Aparece el primer documento escrito allá por el 3.400 a. C., en Uruk, en la Mesopotamia.

 5) Eros, en cambio, era el dios del amor.

      

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 E DE LITERATURA PROSA: NOVELA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AGUA DE VALENCIA
               -Vernissage peligroso-
 
                      Ana Rodà
              Santiago Salcedo                       

 Registro de la Propiedad Intelectual

 Nº solicitud B-6638-07                                                                                                   

                                    

  3

NUEVAS PISTAS

 (Continúa el capítulo 3)

-La tierra de esta maceta está húmeda. No hace mucho que la han regado -les digo-, mientras la palpo con mis dedos-.

- ¿Habrá sido Mary, la que ha echado el agua? –Se interroga Nora-.

-¿No habrá entrado nadie más, aparte de Mary? -les pregunto a las dos-.

-No. ¿Quién sino? -Me contesta de nuevo Nora-.

-Quizás haya sido el portero el que, enterado de lo que pasa, se haya preocupado de regarlas ¿No? -insisto de nuevo, intentando aclarar este asunto.

-Es verdad. Podría ser, aunque Josema nunca me comentó nada sobre el respecto, -responde Ivonne, continuando- aparte de este sospechoso riego de plantas, no aprecio nada especial. Todo está en su sitio tal como lo había visto siempre.

Dejamos la terraza y nos introducimos de nuevo en la vivienda, encontrándonos a nuestro paso el gran salón comedor.  Todo blanco como la nieve, paredes, muebles y accesorios, no hay ninguna nota extraña que nos haga desviar la vista. Parece estar todo en su lugar.

-¡Qué pulcritud! tanta, que da miedo tocar alguna cosa por si se ensucia o se desordena -exclamo sin poderlo evitar-.

-Es mejor que continuemos por otro lado y dejemos esto para el final -dice Nora.

-Está bien, aparentemente no se ve nada especial, sigamos por el pasillo- apoyo su idea, cediendo el paso a Ivonne para que nos dirija.

Volvemos a parar de nuevo al recibidor y entonces, Ivonne nos comenta:

-Vayamos al despacho otra vez. Quiero continuar la búsqueda allí.

-No sería mejor pasar por el otro corredor para observar rápidamente el resto de habitaciones. Tal vez estaríamos más tranquilas, sabiendo que no hay nadie más aquí dentro - nos propone Nora.

-¡Miedosa! Con tanto ruido que hemos hecho, seguro que si hubiera habido alguien más ya habría

 

                                                                                                                       

                                                                              Página 5

  DE LITERATURA PROSA (Continuación)

dado señales de vida, como Mary -le dice Ivonne. A continuación da medía vuelta y nos encamina hacia las otras estancias, reforzando con su voz la decisión tomada.

-Vamos, te haré caso. Quiero que te quites el miedo de encima.

Las sigo, girando la cabeza y los ojos hacia todo lo que se encuentra a mi paso. Remirando una y otra vez todo lo que nos rodea.

-¡Mirad! Aquella puerta está entreabierta. ¡Vayamos! -nos indica Ivonne con decisión.

Aceleramos nuestros pasos, deseosas las tres de encontrar cuanto antes aquello que buscamos. De imprevisto Ivonne al abrir completamente la puerta, se queda como paralizada en el umbral y grita mientras lleva sus manos a la cara en un gesto de sorpresa.

-¿Qué sucede? -preguntamos Nora y yo, simultáneamente, al ver y oír su inesperada reacción. Sobresaltadas, nos colocamos detrás de Ivonne para ver lo que pasa. El armario ropero de Josema está abierto y algunas pertenencias de él están fuera del lugar, unas dejadas caer de cualquier manera sobre un sofá cercano y otras tiradas por los suelos.

-Esto no es costumbre de Josema. Este desorden seguro que ha sido cosa de Mary. ¿Qué estaría buscando? - comenta Ivonne muy preocupada y pensativa-.

-¿Lo habrá encontrado o al oírnos, la hemos espantado y ha escapado con las manos vacías? -Dejo las preguntas en el aire, esforzándome en recordar algún detalle de su huida que me ayude a descifrar las incógnitas que se agolpan en mi cerebro.

Sin hacer caso de mi comentario, Ivonne, como si recordara algo de repente, se dirige como una flecha hacia la mesita de noche, colocada al lado de su cama de la que se ven los cajones abiertos. Los cierra con cuidado de nuevo vigilando que todos queden a la misma altura. Pone su mano en el pomo del primero en la parte superior y lo gira dándole tres vueltas hacia la derecha, abriéndose automáticamente un pequeño compartimiento secreto al pie de la mesita por debajo del último cajón, en donde quedan al descubierto varios juegos de llaves.

-Josema era muy meticuloso y precavido -comenta Ivonne, mientras su mano tantea aquellos manojos de llaves buscando alguna en concreto que ella debe conocer muy bien.

-¡Vaya con el Josema! -no puedo menos de exclamar al ver todo ese sistema particular de seguridad...

-¡Ya está! -me interrumpe Ivonne, mientras muestra en su mano un llavero con tres llaves pequeñas.

-¿Ya está qué? -pregunta Nora un poco desanimada-. Si no te explicas mejor, de momento no veo nada más que todo está patas arriba y que tú has encontrado un montón de llaves.

-Esta llave, -explica Ivonne mientras muestra una de ellas- abre una puerta en donde hay una caja empotrada que se encuentra en el despacho. En ella, Josema guardaba los documentos que consideraba más importantes. Si os parece, podemos ir a abrirla para ver si encontramos algo de interés.

-De acuerdo. ¡Vamos! -Insisto -.

Acto seguido, nos encaminamos hacia allí. Ivonne se adelanta y se acerca a una de las estanterías colocadas en la pared, llena de libros. Saca de una esquina unos cuantos ejemplares y decidida se los entrega a Nora para que se los aguante. Entonces introduce la llave en un orificio lateral que apenas se ve. Tras girarla varias veces y dar un suave tirón abre una pequeña puerta. Mete su mano dentro del agujero y saca de él una caja de madera finamente labrada. La coge con cuidado y la coloca encima de la mesa, mientras Nora y yo nos hemos quedado casi sin habla al ver otro de los escondrijos tan inesperados y secretos que tenía Josema.

-Yo hubiera jurado que este lateral de la estantería era una sola pared maciza - salta Nora, recuperándose de su asombro.

-Está tan bien disimulada su entrada que nadie podía notar que aquí hubiera una pequeña puerta – comento después de Nora.

-No olvidéis, que Josema modelaba excelentemente. Fue el mismo quien se encargó de hacerlo. No se dejó detalle para dar los mismos grosores y colores que el resto de la pared -nos comenta Ivonne al vernos tan sorprendidas.

     

                                                                                                                                 

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  DE LITERATURA PROSA:  (continuación)

    

Sus dedos levantan con cuidado la tapa de la caja y extrae de su interior un pliegue de hojas. A continuación su mano derecha las ojea rápidamente pasando los documentos de uno en uno.

-¿Te los aguanto? -le pregunto al ver con la incomodidad con la que está revisando los papeles.

-No, no es necesario; sólo doy un vistazo rápido -responde ella.

-¿Y yo qué?,-se queja Nora - ¿Tengo que hacer de estantería mucho rato?            -¡Ah, los libros! Déjalos por ahí en un rincón, de momento - responde Ivonne sin mirarla-.

Los segundos se hacen largos porque estamos impacientes por descubrir lo que hay. Nora y yo nos situamos a ambos lados de ella para ver con más detalle lo que busca Ivonne.

-¡La foto! ¡La foto! – Exclama Ivonne de repente.

-¡A ver! -gritamos ambas a la vez, deseosas de observar detenidamente aquel trozo de papel que mostraba en su mano.

-¡Mirad! Además lleva un sobre enganchado con un clip. ¿Qué habrá dentro? –se pregunta Ivonne mientras deja el resto de documentos dentro de la caja y con la foto y el sobre en mano aparta una de las sillas de la mesa y se sienta. Sin pensarlo, nosotras hacemos lo mismo y nos ponemos junto a ella...

-¡Casi me asfixiáis! ¿No os dais cuenta que estáis materialmente encima mí? -exclama de repente Ivonne entre molesta e impaciente.

-Es tan pequeña y tan baja esta mesa... -dice Nora como excusa.

-Además, es que tenemos tantas ganas de ver lo que hay dentro de este sobre que no vemos donde nos colocamos -añado sin más, con unas ansias locas de desvelar los misterios de la foto, que Ivonne me entrega, para que la observe.

Ivonne, observa la fotografía con detenimiento, añadiendo un poco decepcionada que esta no era la que buscaba. Nos la muestra y vemos una fotografía antigua en donde se ve una pareja relativamente joven, aclarándonos ante nuestro mudo interrogante que se trata de una foto de los padres de Josema, seguramente de la época en la que éste se marchó de su casa. A continuación introduce su mano en el segundo sobre, que es de un color amarronado, sacando varias hojas de carta escritas y otra foto. Mira rápidamente las hojas sueltas y nos aclara que se trata de  una carta escrita por  la madre de éste. Acto seguido toma la fotografía que venía con la carta y la observa con mucha atención; pero su cara no nos muestra a nuestra impaciencia ninguna explicación.

- ¿Es también de su madre? –Preguntamos a dúo, al no recibir la explicación esperada-.

Sin dejar de mirarla hace un gesto extraño como si intentara rememorar alguna cosa.

-¿Que pasa? ¡Quiero ver esta foto! – Insiste Nora no pudiendo aguantar más e intentando quitársela de su mano -.

-¡Toma, impaciente! Quizás, lo conozcas -exclama Ivonne entregándosela con malos modos.

-¿Quién es? -les pregunto al ver sus reacciones.

-Lo tengo visto..., lo tengo visto...,  - repite una y otra vez Ivonne, mientras su mirada está perdida en el infinito.

-No sé, su cara no me es familiar. Yo diría que no lo conozco. ¿Quién es? – Comenta en voz alta Nora, mientras  mira y remira aquella fotografía.

Tras unos segundos de observación me la entrega. En ella sólo veo a un hombre de mediana edad, retratado de pie junto a una casa de campo. La coloco encima de la mesa. Una al lado de la otra, para observarlas las dos juntas; no sin antes darle la vuelta por si hay alguna nota aclaratoria, pero no es así. Su dorso está en blanco, al contrario de la otra que tiene escritas unas señas.

-¿Y quien debe ser, para que tenga la foto Josema? ¿Por qué no lees la carta que acompañaba la segunda foto? -Insisto para ver si podemos descifrar alguna cosa.

-Sí, tienes razón; voy a leerla -me contesta Ivonne.

"Mi querido hijo, - lee Ivonne con su característico acento francés- espero que al recibo de la presente estés bien de salud, así como nosotras, a Dios gracias.

                    Quizás te preguntes cómo es que te escribo esta carta, si no ha pasado ni una semana que  

 

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  DE LITERATURA PROSA (continuación)

estuviste en el pueblo para el entierro de tu padre, que en paz descanse.

Comprendo que tu visita fue rápida porque tu deber es estar en Barcelona con tu esposa y estar al frente de tu trabajo. Al pensar en ello me conformo y soy feliz, aunque ya sabes que me siento triste por tu lejanía. El motivo de la presente es que he de contarte una cosa que turba mi ánimo continuamente desde que te fuiste, mi querido Josema. Quiero que me perdones por no haberte explicado mucho antes lo que voy a decirte; pero es que hasta hoy, no existían las circunstancias que me obligan a hacerlo. No me queda más remedio porque temo por tu vida y quiero que estés prevenido.

Hay un asunto muy importante que ignoras y es que tienes un hermanastro por parte de tu padre. Sí, Josema, tu padre engendró un hijo con Carmela, una de las sirvientas que tuvimos. Nunca la conociste, porque a los pocos días de quedarse embarazada, él la despidió. La obligó a marcharse a su pueblo de origen y le prohibió comentar que él era el padre de su hijo, ofreciéndole algo a cambio y prometiéndole cosas que nunca llegó a cumplir. Tú, entonces, tenías tan sólo un par de meses. Yo nunca lo supe y no tuve más noticias de la muchacha, hasta pasados unos años. Fue cuando tu padre te echó de casa y decidiste irte a Barcelona. Carlota me contó los rumores que corrían por el pueblo. Me costaba creérmelo, pero era pura verdad. Suerte que la hice caso y te aconseje bien. Según ella, debías encontrar esposa y casarte cuanto antes y por fortuna así lo hiciste. Tu padre poco antes de morir me lo confesó todo y me explicó que, años atrás, para no afectar el buen nombre de la familia se vio obligado a firmarle un documento a Carmela, especificándole de que si tú, Josema, no te casabas a la edad conveniente, todas nuestras pertenencias serían para su hijo Andrés, tu hermanastro, siempre y cuando ella guardara el secreto de su paternidad. Andrés se hizo muchas ilusiones, al ver que te ibas del pueblo soltero y con las manos vacías y a más sabiendo que no te gustaban las mocitas; pero al enterarse de que te habías casado, y que por ello no percibiría nada de la herencia de tu padre, se le ha metido el demonio en su cuerpo. Carlota me ha comunicado que Andrés, piensa vengarse. Ha lanzado varias amenazas contra ti. Él ahora está ciego de odio al saber que no recibirá nada de la herencia del que, también, fue su padre, aunque su padre natural,  cuando él soñaba todo lo contrario. Te mando una foto que tu padre guardaba en su caja de él, para que sepas cómo es y puedas reconocerlo si, en alguna ocasión se te cruza en tu camino. Anda con cuidado, hijo mío, y perdóname por haber vivido tantos años en la ignorancia y no haberte podido contar todo esto mucho antes.

Esta que te quiere y no te olvida, tu madre".

-Y lo firma -añade Ivonne, levantando la cabeza-, Dolores.

Ivonne deja de leer y nos mira entristecida. Sus manos dejan la carta sobre la mesa. Su mirada se pierde en la pared frontal, como ausente, parpadea ligeramente, suspira para recuperar fuerzas y se vuelve hacia nosotras girándose a ambos lados para ver nuestras caras, expectantes después de escuchar el contenido de toda la carta.

-¡Un hermanastro! -pronuncian con sorpresa sus labios mientras coge de nuevo la fotografía que acompañaba la carta y la observa con mayor atención. Después se la pasa a Nora. La mira con menor atención que Ivonne y me la pasa a mí. La fotografía en sí, no aporta gran cosa. Se trata de la imagen de un hombre de una edad mediana, más o menos como la del difunto Josema. Lo único positivo es que conocemos la identidad de un posible asesino de éste.

- Con todo esto –interrumpe Ivonne mis pensamientos- ahora puedo comprender mejor algunos comportamientos extraños de Josema.

- Hay que ver lo complicada que puede ser una vida, ¿verdad? –Interviene Nora, afectada, lo mismo que nosotras por lo que acabamos de saber.

-¡Demonios, un hermanastro! ¿Quién iba a pensar que tuviera un hermanastro? -repite Ivonne de nuevo. Al mismo tiempo retira con brusquedad la silla en donde está sentada y se levanta.

- ¿A dónde vas? –Le pregunta Nora que se levanta también.

-¡Voy a refrescarme la boca, se me ha quedado seca! ¿Queréis tomar alguna bebida para reanimaros? - Nos extraña aquella repentina reacción -.

                            Continuará                      

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        DE Literatura POÉTICA

 

 NOSTALGIAS Y QUEJAS

        
                       (Mis primeras poesías)
             -Santiago Salcedo-
  -Barcelona 1969-
 
Poesía, página arrancada del alma.
Lenguaje  de sus sentimientos.
Notas de su llanto y sus alegrías.
      Idioma eterno en el tiempo.

 

           

 

   IX

 

   Destilan mis ojos perlas de dolor,

por tu huída callada.

Mis manos impotentes de enjugar mi llanto,

escriben versos.

En el papel mojado por mis lágrimas,

me voy haciendo sólo.

El cincel cruel de tu distancia

va tallando en mi alma,

la imagen maravillosa de tu cara.

 

   A mis pies, rotos por el martillo de su separación,

los trozos de mi alma que anhela, aún más, amar.

Deja que tus manos los recojan,

que tus dedos delicados los junten uno a uno,

que tu corazón deseoso de querer,

les dé vida.

 

   Desborda tus ansias contenidas,

inunda los campos áridos de mi alma.

Sacia mi sed de desierto estéril.

Siembra en ellos la simiente tuya.

Fertiliza con tu fuego,

la inmensidad informe de mi vida.

 

 

 

 

POEMAGEN”

(La palabra y la figura al servicio del verso con su estética de ritmo y forma)

 

 

 

 

 

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  Colaboraciones fuera de tiempo  

Cartas a Eugenia

por

Mr. Freret

París - Imprenta de F. Didot. - 1810.

(Fragmento de la versión original.)

     Hace mucho tiempo que estas cartas únicamente eran conocidas bajo el título de Cartas a Eugenia.

…/…

     Después de traducirlas estas cartas, que hace diez y seis años que lo están, he sabido que las escribió el sabio Freret, sujeto bien conocido en la república literaria, con lo cual se halla descubierto el misterio que estuvo oculto para el autor de la advertencia precedente.

 (Nota de redacción.- Estas cartas narran unos momentos muy concretos -a finales del 1.700- en donde se daban las situaciones mítico–religiosas que critica. Por fortuna hoy, también las iglesias han dejado atrás aquellos miedos de infiernos azufrados y condenas eternas.)  
 

CARTA TERCERA 

(Continuación)

                            

CARTA QUINTA

Así, bella amiga, deja de pensar me­lancólicamente en la suerte que te espera cuando hayas dejado de existir. Después de la muerte del cuerpo el alma tampoco existirá. Esos fuegos horribles con que se le amenaza son quiméricos: ella no será susceptible ni de placeres, ni de dolores, ni de ideas alegres o tristes, ni de reflexiones halagüeñas o es­pantosas. Con el cuerpo es con el que solamente sentimos y pensamos, con el que estamos alegres o tristes, y con el que somos felices o desgraciados: el cuerpo una vez desunido y deshecho, ni percibirá ni sentirá, y por consiguiente no tendrá ni memoria ni ideas: sus par­tes dispersas no tendrán ya las mismas cualidades que cuantío formaban un todo, y conspirarán a producir los mis­mos efectos. En una palabra, el cuerpo habiendo sido destruido, el alma que no es sino el resultado de la reunión del cuerpo, será nada.

    Nuestros doctores han llegado a co­nocer tan bien que el alma, que tan vo­luntariamente habían distinguido del cuerpo, no podía hacer nada sin él, que se han visto en la necesidad de admitir un dogma ridículo, inventado por los magos de Persia conocido bajo el nombre de la resurrección. Para que este raro fenómeno se verifique, será necesario que las partículas de nuestros cuerpos destruidos, de las que unas se convertirán en tierra, otras pasarán a las plantas, otras a los animales, tanto de nues­tra especie como de cualquiera otra, será necesario, digo, que estas partículas, de las que algunas se mezclarán con  

                                                                  >>>

las aguas, otras andarán en los aires que regularmente habrán pertenecido en diferentes tiempos a muchos hombres diversos, se reúnan para reproducir el indi­viduo que habían formado. Si no concibes la posibilidad de esta operación los teólogos te la explicarán diciéndote que es un profundo misterio que no puede llegarse a comprender: Te dirán que la resurrección es un milagro y un efecto sobrenatural del poder divino. Así es como salen de todas las dificultades que el buen sentido les opone.

Si por casualidad no te hiciesen mucha fuerza estas razones sublimes, ellos procuran seducir tu imaginación con las vagas pinturas de los placeres inefables que gozarán en el paraíso los cuerpos y las almas de los que hayan admitido sus sueños: le dirán que no se puede dejar de creerlos sin incurrir en la in­dignación eterna del Dios de las misericordias: alarmarán tu imaginación con las horrorosas pinturas de los tormentos crueles que el Dios de bondad prepara al mayor número de sus criaturas.

Pero si consideras las cosas a sangre fría, conocerás la futileza y poca solidez de sus promesas lisonjeras y de sus amenazas, que no se han hecho sino para espantar a los tontos. Tú conocerás que aun cuando fuese verdad que el hombre puede sobrevivirse a sí mismo, Dios si le premiase no haría otra cosa que premiarse a sí mismo de la gracia que le había concedido; y si le castigase, no le castigaría sino por no haber reci­bido la gracia que habría tenido la du­reza de rehusarle. Conducta pueril o bárbara que debe ser indigna de un Dios sabio y bueno.

Si tu espíritu asegurado contra los terrores  que  la religión  cristiana tiene gusto de hacer probar a sus sectarios, es capaz de pesar las circunstancias horribles de que se supone están acompañados los refinados suplicios que Dios destina a las víctimas de su venganza, hallarás que son imposibles y enteramen­te incompatibles con todas las ideas que te han dado de la divinidad. En una palabra, conocerás que los castigos de la otra vida son quiméricos e inventados para trastornar la razón humana, para subyugarla bajo el peso de la im­postura, para aniquilar eternamente el reposo de los esclavos que los sacerdotes quieren hacer y tener bajo su yugo.

 (Continuará)

       

  

    (Para cualquier consulta escribe a: buho95@hotmail.com)

 

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