INICIO

LECTURA REVISTAS ATRASADAS

(Para poder leer revistas que exceden los 12 nºs aquí expuestos, se pueden solicitar a mi correo: Buho95@hotmail.com)

 

CLIQUEA EL MES QUE DESEES PARA LEER LA REVISTA ATRASADA

ENERO FEBRERO MARZO ABRIL MAYO JUNIO
JULIO AGOSTO SEPTIEMBRE OCTUBRE NOVIEMBRE DICIEMBRE
Volver a página principal

ENERO 2008

RINCÓN  DEL  PENSADOR

Año VI: Nº 58 - Enero - 2008 Opúsculo para la reflexión y el pensar por medio del conocer.
 
Sumario:
 
Aforismos y Pensamientos….1
Miscelánea……..................….2
De   Filosofía…............…...…3
De Literatura prosa............... 4
De poética………..............…..8
Colaboraciones ….............…9
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  
    Redacción y montaje:
    Santiago Salcedo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Publicación de

  edición  Mensual

 

 

 

 

"El pensador debe exponer sus ideas con firmeza; pero sin fanatismo. El fanatismo ciega la razón e impide escuchar los argumentos de su oponente que quizás podrían enriquecerle en su saber. El objeto del pensador es crecer en conocimiento. Si una idea tuya no sirve, deséchala y toma la de tu contrario. No es ninguna humillación ni pérdida”.                    Sócrates (siglo V a.C.)

 

AFORISMOS Y PENSAMIENTOS

                  

Los agoreros, adivinos y profetas de toda especie, dicen sus profecías bajo símbolos, figuras y circunloquios lingüísticos, porque, si las hicieran con el lenguaje normal y real del habla nuestra, nunca acertarían.

 

La fama, para los que no la consiguen, es gloria; pero para aquellos que ya la han alcanzado y viven en ella, dura condena.

 

Siempre habrá humanos que levantarán la vista del barro de las cosas para preguntarse por el origen de ese barro.

 

                                                                               Santiago Salcedo 

                                                                                   

CURRICULUM DEL AUTOR

 

   S. Salcedo nació en Ayerbe (España) en el  año     1939. Actualmente reside en Barcelona desde hace años. Su espíritu inquieto le hizo viajar por varios países de Europa y América. Estudió Humanidades y Filosofía en el Seminario Santa Cruz de Huesca (España). Se interesó desde joven por la literatura, la ciencia en general y la       filosofía. Escribe  poesía, cuentos, novela, teatro y ensayo. Esta actividad creadora la ha ido alternando con un trabajo profundo de investigación sobre filosofía científica que dura ya más de treinta y cinco años. El resultado es una teoría filosófica experimental que denomina “Ontofísica”. Filosofía que encierra, como su mayor logro, una nueva mecánica del movimiento o “movimiento substancial”, que prefiere llamar, por contraposición a otras “mecánicas”, “Mecánica óntica”.

 

                Página 2

 MISCELÁNEA CIENTÍFICA:

     LA FÍSICA Y SUS PROTAGONISTAS

    

LA GRAVITACIÓN Y LA CURVATURA DEL ESPACIO

 Todo el mundo sabe lo que se entiende por una línea curva o una superficie curva, pero requiere cierta imaginación comprender la signifi­cación del espacio curvado en -tres dimensiones. La dificultad de formarse una idea del espacio curvo es que mientras podemos contemplar una superficie desde fuera de ella y ver si es plana o curva, nosotros vivimos dentro del espacio y no podemos salir de él para mirarlo. La mejor manera de exponer las propiedades del espacio curvo es empleando una analogía de criaturas imaginarias de dos dimensio-nes que viven en la superficie y no tienen idea de que hay una dirección perpendicular a esta superficie. ¿Cómo pueden decir si la superficie en que viven es un plano o una esfera u otra cosa sin salir de ella? La respuesta es, por supuesto, que deben estudiar geometría sobre su superficie trazando di­versas figuras, midiendo ángulos, etc.: en la Fig. 31 damos un ejemplo de estos geómetras bidimensionales estudiando un triángulo trazado sobre un plano, sobre una esfera y sobre la llamada "superficie de silla de montar". Si en una superficie plana (a), se aplican las reglas de la geometría plana euclidiana, y la suma de los tres ángulos de un triángulo siempre se encontrará que es igual a 180 grados. Sobre una superficie esférica (b), la suma de los tres ángulos siempre será mayor que 180 grados, como se puede ver fácilmente trazando sobre un globo terráqueo un triángulo forma­do por dos medios meridianos y una sección del .ecuador comprendido entre ellos. Como los meridianos cortan al ecuador en ángulo recto, los dos ángu­los en la base de nuestro triángulo esférico ya suman los 180 grados. A éstos tenemos que añadir el ángulo en el polo que también puede ser muy grande. En pequeños triángulos esféricos la suma de los tres ángulos se aproximará a los 180 grados, pero la diferencia desaparece tan sólo cuando el triángulo es infinitamente más pequeño que la esfera sobre la cual se traza. En una superficie de silla de montar (c), la situación es diferente y la suma de los tres ángulos es menor que 180 grados. Se acostumbra atri­buir a una superficie esférica una curvatura positiva y a una superficie de silla de montar una curvatura negativa.

 

Fig. 31. Tres diferentes tipos de superficies (dos dimensiones) curvas, a) Superficie plana: curvatura cero, b) Superficie esférica: curvatura po­sitiva, c) Superficie de silla de montar: curvatura negativa. La diferencia entro los tres casos puede ser descubierta por seres inteligentes bidimensionales si estudian la geometría de los círculos o triángulos.

 Podemos extender estas conclusiones al caso del espacio de tres di­mensiones y decir que el espacio es plano o posee una curvatura posi­tiva o negativa, dependiendo de si la suma de los ángulos de los trián­gulos trazados entre cualesquiera tres puntos en este espacio es igual, mayor o menor que 180 grados.

 

     

                                                                          >>>>

 

Fig. 32.  Triangulación del espacio en torno al Sol.

Consideremos un experimento de triangulación en gran escala en el cual tres astrónomos, equipados con teodolitos (Fig. 32) se sitúan en la Tierra, en Venus y en Marte, y miden los tres ángulos del triángulo TVM. Como, según hemos visto en el capítulo anterior, los rayos de luz se desvían por virtud del campo gravitatorio del Sol (curvándose hacia el cuerpo gravitatorio) los tres rayos forman el triángulo, como se ve en la Fig. 32, y los astróno­mos encontrarían que la suma de los tres ángulos es mayor de 180 grados.

Así, pues, nuestros astrónomos deducirían que el espacio en torno al Sol es curvo, con una curvatura positiva. Si la medición se repite con los planetas Júpiter, Saturno y Urano que están a mayor distancia del Sol, la desviación de los rayos luminosos por la gravedad del Sol será menor y la suma de los tres ángulos se aproximará a los 180 grados, indicando que la curvatura del espacio en torno al Sol disminuye con la distancia a él. Se podría objetar contra esta interpretación de tales medi­ciones diciendo que lo que los astrónomos medían no es verdaderamente un triángulo regular, puesto que sus lados no son líneas rectas. Pero ¿qué es una línea recta? La única definición razonable es esta: "la línea de la visión", pero la línea de la visión es la línea de la propagación de la luz a través del espacio vacío. También se puede definir la línea recta como "la distancia más corta entre dos puntos", pero toda la ciencia óptica está fundada sobre el postulado de que la luz sigue siempre el camino más corto.

(La mayoría de los datos de estos artículos, son tomados de la obra titulada: “Biografía de la Física” de George Gamow.)..................................

Un poco de heterodoxia.- En cuanto la ciencia física se aleja de los bordes de su propio límite físico, valga la expresión, que son los del “artesano”, cae en el mito y la elucubración metafísica. Quiero decir, que el físico utiliza la materia que toca como base de sus trabajos y que aprovecharse de esta cercana mecánica para explicar la constitución y forma del universo, les puede llevar a errores tan grandes como los que, en otro tiempo, llevaron a sabios físicos tan destacados como Ptolomeo que definió el cosmos de un modo que, después de varios siglos, se vio que era completamente diferente. Claro, que me dirán que ahora tenemos más conocimientos y somos mucho más listos; pero, como siempre sucede, hay tendencia a creer que, el momento presente que nos toca vivir al no conocer lo que vendrá, es el mejor y las teorías, incuestionables. Para mi forma de pensar heterodoxa, digo que han fundamentado la explicación de todo en una abstracta ilusión óptica junto con una geometría que llaman “no-euclidiana”.

           Continuará en el número siguiente

 Página 3

 DE FILOSOFÍA: ONTOFÍSICA -Mecánica  Óntica-

 

 

 NOTARIO GENERAL

             Preámbulo

           Este “notario general”, desarrollado en esta segunda parte del Libro II, explica y escribe sobre los principios mecano-ónticos expuestos sinópticamen-te en la primera parte de esta obra. Junto con esto,  esta segunda parte extiende su crítica a aquellos principios científico-filosóficos ortodoxos que considera deben de ser cambiados y renovados. Son explicaciones, las desarrolladas en este notario general, que recurren a todo aquello que, a mi juicio, no sólo pueden ayudar a hacer más fácil la comprensión de mis teorías, sino y, sobre todo, a darles un carácter propio científico; por lo que no he renunciado a presentar tablas de cálculo y fórmulas, junto con el análisis crítico, a veces repetido pero necesario, de las teorías que hoy sustenta la filosofía ortodoxa y la ciencia en general. Además, he dado a esta parte de mi obra, la forma de un notario o diario personal, como si fuera el cuaderno de bitácora de un navegante, porque lo soy a la búsqueda de explicaciones ante la ingente cantidad de aspectos, efectos y cambios que constantemente se observan en este navegar y devenir de “lo que es” en sus manifestaciones “sistemales relativas”, por decirlo con la nueva terminología de ésta, la Mecánica Óntica. Anotaciones que deben tener, como función primordial, aclarar y detallar esta filosofía y sus principios. Principios que, por apartarse de la ortodoxia, engendran su propia resistencia a ser aceptados, como todo lo que viene con el sello de la heterodoxia, que es lo que se aparta de lo oficialmente establecido y socialmente asumido. 

            1. No ha habido principio en el tiempo ni hay limite en el espacio; lo que existe, existe en el "sin-espacio" y en el "sin-tiempo".

            Hoy, en esta primera anotación bitacórica de este difícil navegar por el mar de lo desconocido y semi-desconocido, arranco con uno de los principios fundamentales de esta filosofía ontofísica, porque de su comprensión y posterior aceptación, permitirá entender el resto. Por ello, me sumerjo en el barro de lo físico con el fin de encontrar nuevas explicaciones a teorías ya consagradas que son mito y, por ende, intocables, pero que no resisten análisis filosóficos profundos, si esta filosofía cuenta con los nuevos conocimientos que las diversas ramas de nuestro investigar científico, nos ofrece.  

            Como ya dije, cuando el ser humano desconoce o conoce a medias las leyes por las que se rige la materia, para explicar el principio y origen de ella misma, la caotiza y recurre a cataclismos, explosiones originales o "Big-bangs" y otros recursos otrora ”metafísicos”, que van siendo superados poco a poco. Hay un principio aceptado universalmente que dice: Nadie da de lo que no tiene; luego, de un desorden no surge un orden por, digamos, generación espontánea. Con otras palabras, si la materia, en sí misma, no llevara el orden, la ley y el número, nada de esto existiría en ninguna de sus manifestaciones. No habría un “efecto” llamado orden si no hubiera una “causa” orden.  El desorden y el caos lo único que traen consigo es más desorden y más caos.

                               

 
 
    
                  
    

 ¿Además, no es cierto que el caos se nos manifiesta en proporción directa a la lejanía del punto central del observador, en este caso el ser humano? La visión relativa humana sobre el comportamiento normal de aquello que ocupa una escala superior en sus dimensiones, hace que cuanto más sea esta diferencia escalar, más se acreciente la idea de que ese comportamiento tiene aspectos caóticos y catastrofistas, parecido a lo que le debe suceder a un microorganismo que se ve arrastrado por los torbellinos de nuestro respirar. Sin duda, debe pensar que está en medio de un gran caos. Resulta mucho más fácil presentar, como origen de todo, una caótica explosión, que adentrarse en las complicadas estructuras del ser y desentrañar su, para nosotros, misteriosa constitución. Cuando se explica, en la actualidad, el origen y génesis de una planta, nadie afirma que fue fruto de un caos y desorden sino de un ordenado proceso. La verdad es que, para explicar que el origen de todo salió de un inmenso desorden explosivo, no merecía la pena cambiar la teoría tradicional de Dios creador de todo –en occidente-, por ésta del “Big-bang” o, si me apuran, la de las primeras mitologías antiguas escritas, como la que se puede leer en  Las Metamorfosis de Publio Ovidio, de la que pongo un pequeño fragmento: “Antes de existir el mar, la tierra y el cielo, continentes de todo, existía el caos. …. Los dioses pusieron fin a estos despropósitos, y separaron al cielo de la tierra, a ésta de las aguas y al aire  pesado del cielo purísimo. Y así el caos dejo de ser”. ¿No creen que es una explicación burda y, al mismo tiempo, ingenua, aunque se la adorne con ese término anglosajón tan popular del “Big-bang”? 

            Cada suceso es efecto de una causa, causa que a su vez es efecto de otra causa y así hasta un principio sin principio que, por resultar inabarcable para nosotros, debemos tener la madurez de humanos de aceptarlo y dejarnos de explicaciones que pertenecen a los comienzos del pensar humano, inclinado más bien a la invención de historias pueriles que otra cosa, con las que paliar la falta de conocimientos con los que poder argumentar y razonar. Tenemos, pues, que concluir que hay un acontecer predecible y determinado porque, de una causa determinada, sólo se producirá efectos determinados. Cuando digo predecible, no me refiero que lo puede ser por parte del ser humano. Predecible el comportamiento y el movimiento de la materia y sus unidades sistemales. Por otro lado, imaginar un principio físico-temporal aunque no fuera caótico y un espacio vacío o semi-vacío, es convertir nuestras limitaciones objetivas y nuestros desconocimientos en leyes absolutas, doblegando todo lo que existe, al capricho de nuestra soberbia absurda. Somos enanos en un mundo de enanos; pero nos creemos gigantes. Esta filosofía intenta que nos veamos como enanos. Y la Mecánica Óntica, pretende explicar cómo se comporta la “substancia” o “materia” que “llena” la “gran burbuja”, como bauticé a ese todo que se nos manifiesta como una “continuidad discontinua” y siempre presente en el “sin tiempo”, en un “contenido sin continente”, en el que la materia es su substancia única y suficiente de ahí su uso indistinto por  esta filosofía Ontofísica y a la que podemos acceder, en parte, mediante el conocimiento, la intuición  y la experiencia.

(Continuará)

                                                                          Página 4

 E DE LITERATURA PROSA: NOVELA

Esta sección de literatura inaugura el año con la publicación, por capítulos, de la novela: “Agua de Valencia”, de mi compañera Anna Rodà con la que colaboré en la elaboración de dicha novela. Esperamos que os guste.

 

 

 

AGUA DE VALENCIA
               -Vernissage peligroso-
 
                      Ana Rodà
              Santiago Salcedo                       

                                                                                                      1

"EL VERNISSAGE" 

Dejo la noche al abrir el portal de mi casa todos los días y rutinariamente coloco la llave en lo que yo llamo cajita de sorpresas. Papeles y más papeles propaganda barata y sistemática y entremedio algunas cartas de bancos, salas de arte, museos.  Hoy, en mis manos, me encuentro con un sobre  bastante original, de  tacto rugoso, que rompe  la norma. Mi dirección rotulada con perfección, escrita con letras negras, gruesas y muy redondeadas, sobresalen de un rectángulo amarillo-naranja y en su parte izquierda un dibujo a plumilla de una larga cabellera lisa con tinta morada, en cuya base del flequillo aparece la palabra "Josema". Tengo una gran curiosidad por saber quien me envía el mensaje. Sin más, me apresuro a cerrar el buzón y sin dormirme en lecturas inútiles, mientras me dirijo hacia el ascensor, despego con delicadeza la solapa engomada. Siento cierta pena por romper tan atractiva presentación y lo abro poco a poco con sumo cuidado para dejar el sobre intacto por fin. Mis dedos sacan de su interior un tarjetón del mismo color que el rectángulo externo en el que muy telegráficamente leo: "BERTA QUERIDA, TE ESPERO EL PRÓXIMO VIERNES A LAS OCHO DE LA NOCHE EN LA INAUGURACIÓN DE MI EXPOSICIÓN DE ÓLEOS. TU AMIGA NORA".

Al ver la firma , exclamo en voz baja muy sorprendida:

-¡Nora, Nora Luján!

              Oír su nombre de mis propios labios es como un volver por el túnel del tiempo con nostalgia a una  

              época

                                                                                                                        

                                                                              Página 5

  DE LITERATURA PROSA (Continuación)

de estudiantes de arte. Los dieciocho años que entonces teníamos llenos de ilusión hacia un futuro prometedor, nos animaban a seguir con fuerza el aprendizaje de  las complicadas técnicas del arte  plástico.

El parón brusco del ascensor, me hace volver a la realidad del momento. Pienso, mientras entro en mi piso, un tipo de vivienda que me hace a la vez de taller-laboratorio y de un tamaño suficiente para que lo tenga todo en su lugar, que mañana ya es viernes y que he de dejar preparada mi máquina de fotografiar. Me planifico para la ocasión y creo que es mejor ponerle a mi máquina un carrete de 36 fotos y llevar otro de  recambio por si me es de menester. También, el dossier con bastantes hojas en blanco para poder escribir la entrevista que le haré a mi amiga y por si acaso conozco a alguien más que sea también artista y considere interesante de publicar. Me haré acompañar, igualmente, del casette, para grabar directamente alguna conversación que merezca la pena. Por ser mi amiga, debo poner algo de esmero y sacarle un buen reportaje para la revista de arte en la que trabajo. He de conseguir una crítica que  sea justa y favorable de su obra. Si se conserva igual que antes es una dibujante inmejorable con grandes cualidades. Seguro que  veré una excelente exposición. Pero me tiene bastante intrigada el espacio tan insólito elegido para exhibirla; nada menos que en una peluquería. Parece ser que ahora todos estos lugares están de moda. Tras dejarlo todo preparado, me dispongo a dormir. Ojeada mi agenda, me señala que el trabajo que me espera a la mañana siguiente es incalculable y necesito estar bastante despejada. ¡Qué gran ilusión tengo! Dentro de pocas horas volveré a reencontrarme con mi amiga Nora Luján.

El día ha transcurrido con rapidez; faltan solo diez minutos para que se produzca el esperado acontecimiento. Me encuentro ya ante la fachada de la peluquería, en donde veo y leo el espectacular letrero luminoso, por su colorido y forma. Las luces intermitentes destellan el nombre de  "Josema", diseñado del mismo modo que el sobre que guarda su invitación para la extraña exposición pictórica en una peluquería. No hay duda de que ese es el lugar de la cita. Hago mi entrada de inmediato, atónita de la sorpresa que me llevo, porque mi imaginación se ha quedado bastante corta. He dejado atrás un grupo de jóvenes esperando en la puerta que al mirarlos, por sus atuendos, peinados, gesticulación y esbeltez, me recuerdan modelos de pasarela. Una vez dentro, me llama la atención un hombre de mediana edad de las mismas características que el resto, vistiendo un traje brillante, de color anaranjado y peinado a base de laterales recortados al cero, sobresaliéndole una finísima trenza de pelo rubio en la parte superior y trasera de la cabeza. Muy cortés, me impide seguir adelante.

-Por favor, ¿lleva invitación? -me pregunta con extremada delicadeza-.

-¡Oh, sí, claro! -le respondo- y a continuación abro mi bolso y saco el tarjetón que había recibido. Se lo entrego, le hace una pequeña señal con una plumilla y me dice:

-¡Tome! Tiene un servicio completo de peluquería en nuestro salón, totalmente gratuito. Cuando le apetezca venir, sólo tiene que enseñarnos esta invitación con el número que le he marcado en ella.

-¡Ah, muchísimas gracias! Y... por cierto, ¿que horario tienen? -le pregunto a causa de mi ignorancia sobre el horario de las peluquerías, que no suelo frecuentar-.

-Trabajamos de nueve de la mañana hasta las ocho de la noche ininterrumpidamente. ¿Perfecto, no? -me puntualiza interrogante y sonriente, esperando mi aceptación.

-¡Ah, perfecto!, es un excelente horario para mí -pronuncio con no mucho entusiasmo por mi parte.

-Pues bien, no la molesto más. Ya puede pasar y ver la maravillosa exposición de Nora -me dice cediéndome el paso y acompañándose de un ademán muy expresivo.

Tras el breve intercambio de palabras y esbozando una sonrisa de agradecimiento, me dispongo a pasear con discreción, por el amplio espacio que está abarrotado de gente. Murmullos, risas, ambiente elegante, agradable, distendido y jovial, voy dejando a mi paso. Llena de curiosidad por todo lo que me rodea, mis ojos intentan averiguar dónde está mi amiga. La imagen que conservo de ella es aquella muchachita de pelo corto castaño, rizado, con su chaleco de lanilla a cuadros rojos y verdes, vaqueros

                                                                                                                                        

 Página 6

  DE LITERATURA PROSA:  CUENTO

       

azules y botas camperas negras. Atuendo que llevó, durante los cinco años que estuvimos juntas y que protegía con aquella larga y blanca bata tan limpia e impecable al principio, cuando la conocí. Bata que al final se convirtió en un auténtico cuadro indescriptible, por la cantidad de colores con que quedó manchada. Cuando nos metíamos con ella siempre terminaba diciéndonos:

-Ya veréis, ya veréis, al final un día, la enmarcaré.

Esta salida tan espontánea, nos hacía callar sin más. Recuerdo, también,  que, cuando pintaba, sus trazos eran muy precisos y seguros. Observaba todo su entorno con mucho detalle y dominaba perfectamente el dibujo. Sabía equilibrarlo, colocarlo en su perspectiva con los volúmenes y las sombras adecuados. Se desenvolvía magníficamente también, trabajando con el barro. Hacía unas figuras muy bien logradas... ¡Ah, ya la veo! -me repito con cierta ansiedad, interrumpiendo bruscamente mis propios pensamientos.

Ella, también, parece que se ha dado cuenta de mi presencia porque ha levantado su mano derecha, agitándola alegremente por encima de las cabezas de la gente que en aquellos momentos la acompañan. Como podemos, nos vamos abriendo paso hasta estar muy cerca una de la otra. De sus labios oigo claramente:              

-¡Berta! ¡Qué alegría! Pensé que no vendrías.

Cuando llego a su lado la beso efusivamente y le digo, también, un poco sorprendida, al comprobar el gran cambio o casi metamorfosis de toda ella:

-¡Hola, Nora! Estás tan cambiada que me ha costado reconocerte.

-Cambiada por fuera, pero por dentro soy la misma. Como prueba de ello ya ves, que me he acordado de ti a pesar del tiempo que ha pasado y que no he dejado de pintar, cosa que han hecho varios de nuestros amigos. Hasta he logrado exponer mis creaciones y aunque te figuraras que mi invitación era tan interesada como siempre, esta vez has acertado. Espero mucho de ti y de tu crítica. Recuerda que tú siempre eras la que me aconsejaba y orientaba. Para mí, tu opinión será oro puro.

Con ímpetu, me coge del brazo y me lleva hasta lo que, según ella, es el primer cuadro que debo ver, mientras me presenta a algunas de sus amistades.

- Mira éste es Josema, el peluquero, amigo de mi Marido, Juan. Él es quien me ha organizado la exposición -dice señalando a un hombre de mediana edad de aspecto normal.

-¿Es tu amiga? ¡Encantado! -pronuncia Josema al mismo tiempo que me estrecha su mano derecha con mucha finura e inclina ligeramente su cabeza.

-¿Te has casado? –Pregunto un poco sorprendida porque ella siempre me decía que nunca lo haría-.

- Sí, ya ves -hace un expresivo gesto de resignación antes de continuar-. Y éste es Lucas, su ayudante -concluye-.

-¡Ah, sí!, nos conocemos. Antes hemos intercambiado unas palabras en la entrada -me comenta risueño, mientras entrega un pequeño vaso, lleno de líquido, a Josema, que lo recoge con sumo cuidado con su mano izquierda.

-Ven, ven, no te quedes ahora hablando con ellos. Quiero que, ante todo, veas mis cuadros. Estoy impaciente por saber qué clase de crítica me harás. Quiero que empieces por aquel rincón y luego vayas bordeando la sala hacia la derecha. Esta pared, que dejamos atrás, y que es la frontal de la peluquería, en la que se intercalan mis obras con los espejos de los tocadores, ha de ser la última que mires -me manda Nora con viveza, mientras me acompaña hacia el lugar, cociéndome del brazo casi a rastras.

-¿Pero tus amigos no se enfadarán por este corte tan brusco? Se han quedado plantados. ¿No lo has visto? -le comento al notar una excesiva impaciencia por su parte.

-¡No te preocupes!, son de mucha confianza -me responde con voz de no importarle nada su actuación ante ellos.

  

Página 7

  DE LITERATURA PROSA (continuación)

- He traído la cámara fotográfica. ¿Puedo hacer algunas fotos?

- Claro, Berta, todas las que quieras. No hace falta que me pidas permiso; ya sabes que me encanta que las hagas. Ahora, te dejo que trabajes a tus anchas, más tarde continuaremos nuestra charla. Tengo que atender al resto de invitados.

Se aleja y me quedo sola ante un enorme bastidor, sin marcos, en cuya tela se entremezcla y aglutina con la técnica de la paleta una gran cantidad de pintura, de diversos colores, al óleo. Con un suspiro, me sincero a mi misma. Mis recuerdos se habían quedado estancados en una parcela que no tienen nada que ver con la realidad que me rodea. Siento en mi interior la tranquilidad, por llevar varios años leyendo y profundizando en mi profesión de crítica artística, porque ante el cambio notado en el estilo pictórico de mi amiga, reconozco que necesito de toda esta experiencia acumulada para poder descifrar su nuevo lenguaje. Sin moverme, sigo con mi vista toda la pared y cuento cinco obras de las mismas características hasta llegar a la siguiente esquina.

Observo con precisión el enorme cuadro antes de apuntar con mi cámara y a continuación, desde la misma posición, comienzo a disparar fotos desde varios ángulos, para tomar la mayoría de perspectivas posibles a fin de que las diferentes visiones, me faciliten mejor el análisis de lo que considero a simple vista un estilo complicado. Avanzo unos pasos lateralmente y me detengo en la siguiente obra. Hay una semejanza con la primera y después de observarla con minuciosidad, opto por seguir haciendo fotografías. Me surge la idea de obtener alguna toma en la que salgan los dos cuadros juntos. Me desplazo alejándome hacia atrás hasta que encuentro la posición correcta. ¡Perfecto!, me digo a mi misma, cuando me doy cuenta que desde este punto, domino con detalle la totalidad de la sala, aprovechando para fotografiar el ambiente que percibo muy animado. A través de la cámara veo a Nora con una expresión muy alegre hablando con Josema. Los encuentro muy fotogénicos y disparo varias instantáneas seguidas; después continúo con el resto de las pinturas, sorteándome con los invitados, un sofá y varias sillas. Una enorme cristalera transparente, que comunica con la calle, preside la siguiente pared. En su base hay varias macetas rectangulares de cerámica, de las que se elevan unas altivas y lustrosas plantas llenas de hojas y flores naturales. Las paso de largo, cuando topo con la puerta de la entrada que se mantiene abierta. Una chica, con su mano la sujeta y cede el paso hacia el interior de la peluquería a un grupo de mujeres, también invitadas a la inauguración. Espero y tras este breve inciso me dirijo hacia la pared contigua, en donde se ubican la recepción, los lava cabezas y una puerta de cristal opaco. Están colgadas, solo cuatro pinturas de las mismas características que las anteriores, pero de tamaño algo inferior y en la última y frontal, en donde están los cuatro tocadores, entre espejo y espejo, de cada uno de ellos, hay colocados dos cuadros pequeños, uno debajo del otro dejando entre ambos, una franja de un palmo. Poco a poco he recorrido las paredes hasta que me reencuentro con el principio. Apenas me he encarado de nuevo con el primer cuadro cuando una mujer, de aspecto joven, vestida de rojo, ceñido su cuerpo y falda corta, se coloca junto a mí. Su pisada enérgica y decidida interrumpe mi trabajo. Posee una especial belleza cautivadora. Sobresalen sus labios también rojos, maquillados a conjunto con su atuendo. Su mirada azulada y pícara se mantiene fija sobre mi. Observándola fugazmente, observo su lisa y larga melena negra. Es semejante a la que lleva Nora y ambas, me recuerdan la forma contorneada, morada, del dibujo en el rótulo del establecimiento. Intento olvidarme de aquella presencia que me estudia y seguir con mi tarea; pero la mujer, no queriendo pasar desapercibida, inicia atrevida una conversación.

-¿Le gusta? -oigo a mi izquierda con cierto acento extranjero.

-Oh, sí, sí, mucho -respondo.

-Ya lo veo, ya. Ha tomado muy buena nota de toda la exposición. ¿Cómo es eso? -se interesa, preguntándome con sumo interés.

Continuará                      

Página 8

        DE Literatura POÉTICA

 

GAVIOTA HUMANA

Santiago Salcedo

 

Canto nº 9

Gaviota blanca de poderoso vuelo

en mi volar eterno por el mundo,

veo parques temáticos de cartón piedra,

que van sustituyendo la naturaleza viva por  

                                                      otra muerta.

Figuras que en la distancia

se yerguen altivas

adornando el paisaje lejano

con gruesas pinceladas de vida falsa.

Han pasado muchos años

desde que mi canto de gaviota

anunció al mundo su mensaje.        

Nadie lo escuchó

Ni le hicieron caso.

Se burlaron de mi

diciendo que anunciaba tonterías.

¿Cómo una pobre y fugaz gaviota

se atrevió a enseñar al orgulloso humano,

aquel oneroso decálogo de la vida?

  Ahora vuelvo otra vez

para gritar con fuerza

el mensaje olvidado del pasado;

y con él...

la burla de sus burlas.

 

  Quiero que comprendan

que de la naturaleza sencilla de las cosas,

se pueden aprender lecciones

que enseñen a los hombres,

los caminos naturales de la ciencia.

Para que los pinceles del artista

puedan seguir pintando la naturaleza viva.

 

  Recorro los lugares en donde antes

había frondosa selva,

para llorar sobre el desierto

nacido de su tierra.

¡Qué desolada escena

la que se ofrece a la vista

la visión de tanta ruina!

 

  Es mi llanto, condena

a la especie humana.

Porque no supo,

con su adelanto,

controlar la voraz guerra.

Porque vivió de espaldas

a una realidad nueva.

Porque con tanto inventar

            no pudo detener su ruina.
                     

Ahora las ciudades

construyen sus propios bosques.

Hay fábricas de verde y flores,

Que pintan de falso color

la desolada tierra.

Ocultan el desierto a los recién nacidos

con plantas de plástico

y flores de mentira.

Los niños no aprenden en la escuela,

temas de árboles que vivieron.

Les dicen que eso son fábulas

que nunca fueron.

Es tanta la ceguera que

ni en los libros de texto del colegio,

explican algo acerca

de los vegetales de vida, con vida.

Sólo se lee sobre bosques de hoja perenne

sin fotosíntesis ni agua:

esculturas de árboles

que, inmutables,

desafían el tiempo y la intemperie.

¡Qué pena que la vida,

            se perdiera con la vida!
 
 

 

POEMAGEN”

(La palabra y la figura al servicio del verso con su estética de ritmo y forma)

 

 

  Página 9

  Colaboraciones fuera de tiempo  

Cartas a Eugenia

por

Mr. Freret

París - Imprenta de F. Didot. - 1810.

(Fragmento de la versión original.)

     Hace mucho tiempo que estas cartas únicamente eran conocidas bajo el título de Cartas a Eugenia.

…/…

     Después de traducirlas estas cartas, que hace diez y seis años que lo están, he sabido que las escribió el sabio Freret, sujeto bien conocido en la república literaria, con lo cual se halla descubierto el misterio que estuvo oculto para el autor de la advertencia precedente.

 (Nota de redacción.- Estas cartas narran unos momentos muy concretos -a finales del 1.700- en donde se daban las situaciones mítico–religiosas que critica. Por fortuna hoy, también las iglesias han dejado atrás aquellos miedos de infiernos azufrados y condenas eternas.)  
 

CARTA TERCERA 

(Continuación)

     Yo te dejo el trabajo, amiga mía, de aplicar la historia de nuestro charlatán y de sus allegados al fundador, a los apóstoles y a los mártires de la religión cristiana. Haya sido como se quiera la vida de Jesucristo, que nosotros no sabemos sino por sus apóstoles o sus discípulos, ella nos ofrece muchos motivos para fundar nuestras conjeturas. Yo ob­servaré solamente, que la nación judaica era renombrada por su credulidad; que los compañeros de Jesucristo fueron es­cogidos del más bajo pueblo y que Jesucristo manifestó siempre preferencia al populacho, de quien quería sin duda ampararse contra los sacerdotes; y últimamente que Jesucristo fue arrestado cuando acababa de hacer el más maravilloso de sus milagros, y puesto en la cruz inmediatamente después de la re­surrección de Lázaro, que según la re­lación del evangelio tiene los caracteres mas evidentes de fraude para todos los que quieran examinarlo sin preocupación.

     Yo creo que lo que acabo de decir es bastante para que conozcas la opinión que debes formar del fundador del cristianismo y de sus primeros sectarios: éstos fueron o engañados o fanáticos que se dejaron seducir por mentiras y discursos conformes a sus deseos, o por impostores hábiles que supieron hacer uso de las picardías de su antiguo maestro que astutamente hicieron revivir a fin de establecer una religión que les proporcionaba subsistir a expensas de los pueblos, y que mantiene todavía en la abundancia a los que nosotros pagamos con exceso, porque nos transmiten de

                                                                 >>>

 padres a hijos las fábulas, las visiones y las maravillas qué nacie­ron en la Judea. La propagación de la fe cristiana y la constancia de los mártires nada tiene de admirable: el pue­blo corre tras de todos aquellos que ha­cen cosas extraordinarias, y admite sin reflexión todo lo que le dicen y transmi­te a sus hijos los cuentos que ha oído, y poco a poco sus opiniones arrastran los soberanos, los grandes y aun los sabios.

    En cuanto a los mártires, su constancia nada tiene de sobrenatural. Los primeros cristianos, así como todos los novadores, fueron tratados por los judíos y paganos como perturbadores del reposo público. Bien embriagados ya del fanatismo que su religión inspiraba; per­suadidos de que Dios los esperaba para coronarlos y recibirlos en las mansiones eternas; en una palabra, viendo los cie­los abiertos, y convencidos además de que el mundo se iba acabar, no es de admirar que tuviesen valor de despre­ciar los castigos, de sufrirlos con cons­tancia y despreciar la muerte. A estos motivos, fundados sobre sus opiniones religiosas, se juntaron otros muchos que por su naturaleza obran siempre con demasiada energía sobre el espíritu del hombre. Los que como cristianos se hallaban encarcelados y maltratados por defender la religión, eran visitados, consolados, alentados, honrados y colmados de bienes por sus hermanos, que les prodigaban sus cuidados y sus socorros durante su reclusión, y después de su muer­te les daban una especie de adoración y culto. Por el contrario, aquellos que manifestaban cobardía y debilidad eran infamados, menospreciados y detestados, y aún cuando manifestasen señales de arrepentimiento, se les obligaba a padecer una penitencia rigorosa por toda su vida. Así los motivos mas poderosos se reunían para inspirar valor a los mártires, y este valor nada tenía de más sobrenatural, que aquel que todos los días nos determina a despreciar los peligros evidentes, por temor de deshonrarnos a los ojos de nuestros conciudadanos: una cobardía nos expondría a la infamia para siempre. Nada hay de milagroso en la constancia de un hombre, a quien por una parte se le manifiestan la felicidad eterna y los mayores honores, y por otra se ve amenazado del odio, del menosprecio y de penas eternas.

     Ya ves, amiga mía, la poca solidez de las pruebas sobre las que los docto­res Cristianos establecen la revelación que creen tan bien apoyada. Los milagros, los mártires y las profecías na­da prueban. Todas las maravillas que se nos refieren en el antiguo y nuevo tes­tamento, si fuesen verdaderas, no probarían el poder divino, sino por el contrario, la imposibilidad en que la divinidad estuvo siempre de convencer a los hombres de las verdades que quería anunciarles. Además, suponiendo que estos milagros hubiesen producido todo el efecto que Dios podía esperar, noso­tros no podríamos creerlos sino sobre la tradición y relación de otros, que por lo común son sospechosos exageradores.

       (Continuará)

  

    (Para cualquier consulta escribe a: buho95@hotmail.com)

 

Volver a página principal

..

Volver a INICIO de esta página

..

FEBRERO 2008

RINCÓN  DEL  PENSADOR

Año VI: Nº 59 - Febrero - 2008 Opúsculo para la reflexión y el pensar por medio del conocer.
 
Sumario:
 
Aforismos y Pensamientos….1
Miscelánea……..................….2
De   Filosofía…............…...…3
De Literatura prosa............... 4
De poética………..............…..8
Colaboraciones ….............…9
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  
    Redacción y montaje:
    Santiago Salcedo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Publicación de

  edición  Mensual

 

 

 

 

"El pensador debe exponer sus ideas con firmeza; pero sin fanatismo. El fanatismo ciega la razón e impide escuchar los argumentos de su oponente que quizás podrían enriquecerle en su saber. El objeto del pensador es crecer en conocimiento. Si una idea tuya no sirve, deséchala y toma la de tu contrario. No es ninguna humillación ni pérdida”.                    Sócrates (siglo V a.C.)

 

AFORISMOS Y PENSAMIENTOS

   

Aquellos que hablan del caos, lo hacen porque nunca se han detenido a contemplar la perfección maravillosa de una simple flor o la estructura perfecta de un insecto.

 

Envejecen los individuos; pero no la materia que los forma.

 

El presente lo gastamos hablando de lo que haremos en el futuro y de lo que hicimos en el pasado.

           

             

                                                                               Santiago Salcedo 

                                                                                   

CURRICULUM DEL AUTOR

 

   S. Salcedo nació en Ayerbe (España) en el  año     1939. Actualmente reside en Barcelona desde hace años. Su espíritu inquieto le hizo viajar por varios países de Europa y América. Estudió Humanidades y Filosofía en el Seminario Santa Cruz de Huesca (España). Se interesó desde joven por la literatura, la ciencia en general y la       filosofía. Escribe  poesía, cuentos, novela, teatro y ensayo. Esta actividad creadora la ha ido alternando con un trabajo profundo de investigación sobre filosofía científica que dura ya más de treinta y cinco años. El resultado es una teoría filosófica experimental que denomina “Onto