ENFERMEDADES NUTRICIONALES

 

 

 

Marta Charro Rodriguez

Técnico Superior en Dietética y Nutrición

martacharro@mundo-r.com

Dedicado a todos aquellos que, a través de la alimentación, desean alcanzar mayor calidad de vida.

Presentación

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el término "SALUD" como un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no meramente la ausencia de enfermedad o dolencia.

Éste es un término muy amplio, que implica muchas facetas de nuestra vida diaria. Conseguir un estado óptimo de bienestar desde edades tempranas nos ayudará a disfrutar de una mayor calidad de vida tanto en el presente, como en el futuro.

Es por tanto, que considero fundamental encontrar un equilibrio entre lo que nos "gustaría" hacer y lo que "deberíamos" hacer. Y mucho más, cuando hablamos de NUTRICIÓN.

En primer lugar diferenciaremos entre dos conceptos que deseo tengamos claro: ALIMENTACIÓN y NUTRICIÓN.

ALIMENTACIÓN es, según el Doctor Francisco Grande Covián (Padre de la Dietética), "el proceso mediante el cual el individuo toma del mundo exterior una serie de sustancias que, contenidas en los alimentos que forman parte de la dieta, son necesarias para la nutrición"; y el término NUTRICIÓN se refiere al "conjunto de procesos mediante los cuales el hombre ingiere, absorbe, transforma y utiliza las sustancias que se encuentran en los alimentos".

 No es mi intención dudar de la sabiduría de este gran Profesor asturiano, ya que es tan exacto y preciso en sus afirmaciones que sobran cualquier puntualización. Sin embargo, quisiera resaltar la necesidad de alimentarnos y nutrirnos de forma agradable (al menos para mÍ).

Y es que la mayor parte de los españoles seguimos celebrando los momentos importantes alrededor de una buena mesa; e incluso asociamos nuestros recuerdos más agradables a ciertos platos o aromas culinarios.- es muy agradable pensar en la tortilla española que prepara mi madre, o en las manitas de cerdo de mi suegra. ¿Con qué plato me recordarán mis hijos?-.

Como profesional, intento encontrar el equilibrio entre una correcta nutrición y el respeto  de la forma personal de alimentarse de cada individuo. Y es que, constantemente nos están bombardeando con nuevas y numerosas dietas así como formas de preparar los alimentos que, al parecer, nos ayudarán a mejorar nuestra salud (física y mental) y por consiguiente nuestro aspecto exterior: la dieta de la zona, la dieta de puntos, la dieta de la alcachofa; todo son normas y parece ser que todos tenemos que comer lo mismo. ¿Dónde está el respeto a la individualidad? Cada persona y cada familia tenemos una relación especial hacia la comida, una manera diferente y única de alimentarnos que forma parte de nuestra cultura, experiencias y recuerdos. ¡Me niego a renunciar a todo esto! Sé que tengo que adaptar menús, desaconsejar alimentos, limitar, recortar, suprimir, añadir; es decir modificar la dieta para conseguir mejorar la salud, pero también tengo que buscar la forma de alterar lo mínimo y de la forma más gradual posible los hábitos alimenticios más arraigados. Constantemente me pregunto ¿qué debo hacer?, ¿qué estoy dispuesta a hacer?, ¿qué quiero conseguir? En ocasiones no nos queda más remedio que optar por la medida más drástica: la prohibición. Pero, por favor, sólo si es necesario.

La figura del nutricionista debe proporcionar seguridad, esperanza y colaboración. No olvidar que todos comemos. Así que no se extrañen si un buen día me encuentran comiendo algo "supuestamente poco sano". Yo también tengo derecho a disfrutar de vez en cuando. Y por favor, no se sientan en continuo examen a mi lado.

En nutrición, la palabra armonía cobra un significado especial. Armonía entre salud y alimentación. Entre enfermedad y prohibición. Entre lo que quiero comer y lo que debo comer. No elegir. Buscar un punto intermedio que nos ofrezca una mayor calidad de vida tanto para nosotros como para los que nos rodean. No siempre esto es posible.

Este es el principio de un camino que, sin duda, será muy agradable y enriquecedor, y en el que pido vuestra colaboración. Podéis hacerlo a mi dirección martacharro@mundo-r.com.

Y ya, siendo conscientes de lo que estamos tratando, quiero dedicar nuestro primer espacio a una enfermedad que me ha llamado mucho la atención: LA FENILCETONURIA. Es mi pequeño homenaje para una asociación que me abrió sus puertas desde el primer momento y que me ayudó a realizar un proyecto único y de una gran carga emotiva: ASFEGA (Asociación Fenilcetonúrica de Galicia). www.asfegapku.org. En esta dirección encontraréis a un grupo de padres y profesionales realizando una gran labor. Su Presidente, Manuel Varela Vivero, me concedió una entrevista una fría mañana de domingo en Lugo, para ofrecerme información acerca de su labor, que lleva dieciséis años desempeñando y de la cual, con razón, se siente muy orgulloso.

Gracias.

     ☻☻☻

Noviembre 2008

CANCER: SILENCIOSO Y OBSTINADO.

(La enfermedad).

 

 Con la palabra cáncer nos referimos a un grupo de enfermedades en las que las células tienen un crecimiento excesivo y descontrolado, invadiendo órganos y tejidos.

Una célula normal sufre una serie de mutaciones debido a las cuales el material genético cambia, llegando a provocar enormes daños en nuestra salud.

Soy consciente de que esta definición no es exacta, es más, realmente no explica los cambios que se producen en el interior de las células ni el por qué. Prefiero dejar a los  expertos esa parte.

 Con la nutrición no podemos curar, pero en muchas ocasiones sí podemos prevenirlo y además podemos aportar una mayor calidad de vida, tratando:

-          La pérdida de peso y la desnutrición.

-          Proporcionando al paciente y a sus familias consejos para un mejor aprovechamiento de los nutrientes.

-          Ayudar a mejorar el sistema inmunitario.

-          Preparar nutricionalmente al paciente para soportar mejor los tratamientos.                                                                                                                        

                       www.inen.sld.pe/genetica/cancer2.jpg

Lo más importante es realizar una correcta valoración nutricional; en muchos casos el paciente llega ya al diagnóstico de la enfermedad con signos de desnutrición. Para ello el nutricionista se ayudará de datos clínicos, antropométricos y bioquímicos, principalmente. Es fundamental conocer la fase en la cual nos encontramos (fase curativa o fase paliativa).

 Las causas de la desnutrición en el paciente con cáncer pueden ser de diferentes tipos:

-          Las que están directamente relacionadas con el tumor: mala absorción de nutrientes, obstrucción, alteraciones en diversas sustancias, pérdida de apetito, debilidad, diarrea, vómitos…

-          Las relacionadas con el tratamiento prescrito; son los efectos secundarios de una cirugía, radioterapia, quimioterapia o inmunoterapia. Estos tratamientos, dada su agresividad ocasionan molestias digestivas, requerimientos especiales de ciertos nutrientes y cambios en el tipo y forma de alimentación.

-          Alteraciones nutricionales relacionadas con los hábitos del paciente: consumo de tabaco, alcohol, falta de hábitos higiénicos buco-dentales, entre otros.

 

Algunos consejos para sobrellevar este tipo de situaciones:

-          Realizar entre 5-6 comidas pequeñas al día.

-          Adaptar los horarios de comida y sueño a cada paciente, de forma personalizada.

-          Realizar una correcta higiene dental.

-          Evitar alimentos picantes, que produzcan gases o simplemente aquellos que el enfermo no admita.

-          También los muy calientes o muy fríos. La temperatura la elegirá el paciente.

-          En ocasiones, debido al tratamiento, se producen sensaciones de rechazo hacia ciertos olores y sabores: algunos pacientes evitan entrar en la cocina mientras se elaboran las comidas. La razón es que se producen alteraciones en los sentidos del gusto y del olfato.

-          Ofreceremos principalmente aquellos alimentos que más le agraden, intentando introducir, con paciencia y sin obligar, los más ricos en proteínas de origen animal (carne, pescado, huevos, lácteos) e hidratos de carbono (miel, pan, arroz, patata…).

-          La forma de cocinar será sencilla: asados, cocidos y alguna salsa ligera; evitando el exceso de condimentos.

-          En ciertos casos resultará conveniente suplementar la alimentación con algún preparado comercial en forma de batido o sopa, siempre con la aprobación del médico.

 

El paciente oncológico se enfrenta a numerosos cambios físicos y emocionales, por lo que cada caso es único e irrepetible.

 El único consejo que sé que vale para todas las personas es PACIENCIA y DEDICACIÓN. Lo que para nosotros puede ser algo sin importancia, para ellos es ahora fundamental. Escuchad sus preferencias, aunque a veces resulten algo extrañas, porque cualquier mínimo detalle es muy importante.

Gracias a todos los que estáis dedicando vuestra vida y esfuerzo al bienestar de estos pacientes. Un abrazo.

 

 

☻☻☻

        !Hasta nuestro próximo encuentro!

                 

         Volver a página principal